B.T. El arbitrio vuelve con sus manos tiznadas. Si es que alguna vez se había ido. Por su desfachatez recuerda el caso del ayuntamiento de Adra y su repentino entusiasmo por las buenas formas tras contratar a un técnico y a una jefa de Protocolo, a la sazón esposo de la alcaldesa y su socia, una cuestión, estoy seguro, meramente circunstancial. Ahora ha sido la Autoridad Portuaria, con la inefable Trinidad Cabeo al frente, la que ha convocado un concurso-oposición de Técnico en Comunicación e Imagen. Que el asunto tiene truco se intuye desde ese “técnico”, abierto a la interpretación, hasta el baremo de puntuación que prima sobre la condición de informador la de experto en tareas tales como “intermodalidad” o “relaciones laborales”. Con la honrosa excepción de Ideal, los diarios de Almería no han parecido muy interesados en recoger la denuncia de la Asociación de Periodistas. ¿Debería extrañarnos cuando la tradición ha consistido precisamente en eso cuando situaciones parecidas han tenido lugar en instituciones varias, llámese Diputación, Universidad , Junta o ayuntamientos? Así pues, si de defender a los propios se trata desde la Autoridad Portuaria, qué mejor música de fondo que la inmortal “Mon homme”. Eso sí, me resisto a ilustrar asunto tan pedestre con la inolvidable y quebrada voz de Billie Holiday. Mucho más adecuada, sin duda, esta versión de Sara Montiel, tan acartonada como esos fondos pintados. http://www.youtube.com/watch?v=AHJLg2ZCGI8&feature=related
Eso que has hecho es muy feo.
Eso de poner un anuncio
para obligar al renuncio
como quien juega al “Veo, veo”.
Estoy que micciono y no meo.
Plaza para un periodista,
pero saltándose la lista.
Es lista, ya lo creo.
¿Hacia dónde apunta el “deo”?
“Deo” como Dios mismo
aquejado de priapismo
hasta que alguien dio el “keo”.
De esto, cuanto más leo
más parece que rechina,
aunque quien está que trina
es Trinidad Cabeo.