A medida que vamos sumando diferentes soluciones de software al día a día de nuestras empresas, se nos va haciendo más necesario familiarizarnos con las características de este tipo de soluciones a la hora de elegir las más convenientes. Más allá del precio o la fama de un producto, hay toda una serie de características que conviene revisar antes de contratar un servicio digital.
Hemos recopilado 6 importantes características para ayudarte a tomar la decisión más correcta:
1. Reputación de la compañía
Está claro que una compañía de software con una reputación nefasta no es la mejor opción para tu empresa o para tus proyectos profesionales. Aunque cualquier compañía tiene seguramente unos cuantos clientes críticos y descontentos, cuando estas quejas son predominantes te están alertando de problemas afectan a la empresa de raíz.
Revisar la reputación de la compañía a cargo del software que te interesa, así como la del software en sí mismo, es uno de los primeros pasos que deberías dar antes de contratar un servicio digital (especialmente si se trata de un servicio de suscripción a largo plazo).
2. Servicio de atención al cliente
No es lo mismo contratar un software digital que comprar un producto en una tienda física. Las empresas digitales deben poner a nuestra disposición los mejores canales de comunicación para ponernos en contacto con ellos de forma remota. Si la única herramienta que te ofrecen para resolver cualquier problema es un artículo de un blog o un simple formulario web, lo más probable es que esa compañía no sea la mejor para ti.
Las mejores empresas de software ponen a disposición de sus clientes una extensa selección de canales de comunicación eficaces. Los más valorados son las líneas telefónicas gratuitas y los chats en vivo, pero asegúrate de evitar el uso excesivo de chatbots y cualquier otro sistema de respuesta automatizada.
3. Seguridad de tus datos
Al contratar los servicios de una empresa online debes facilitar una gran cantidad de información a través de formularios digitales, incluyendo los datos de tu empresa o los tuyos propios, así como contraseñas y datos de pago. Debes asegurarte de que estos datos se mantengan almacenados de forma segura, así que una comprobación sobre el historial de filtraciones de la compañía nunca está de más.
Esto es especialmente importante a la hora de contratar servicios como un gestor de contraseñas o cualquier otra herramienta de ciberseguridad. Solo las empresas capaces de ofrecerte las mejores garantías son aptas para proteger tu información digital.
4. Relación calidad-precio
Tarde o temprano llegará el momento de comparar la relación calidad-precio de los servicios que te interesan. Si dos compañías te ofrecen esencialmente lo mismo, pero una te cobra el doble que la otra, la elección entre ellas está bastante clara. Pero no te olvides revisar también si alguno de los planes que te interesan te ofrece servicios extra con los que podrías ahorrarte alguna otra suscripción.
Ten presente además que la relación calidad-precio es justamente eso: un promedio entre lo que pagas y lo que recibes. Un software más barato no equivale necesariamente a una mejor opción y, de hecho, con frecuencia el software gratuito o ‘demasiado’ económico es la peor solución que tienes a tu alcance.
5. Vigencia de las características ofrecidas
En el ámbito digital se producen innovaciones continuamente y el liderazgo en determinados sectores puede pasar de una empresa a otra muy deprisa. Por eso es tan importante reevaluar cada seis meses o cada año si la opción que tienes contratada es la más adecuada para ti.
Comprometerse con un software de aquí a diez años equivale prácticamente a tirar el dinero, ya que en ese tiempo lo más probable es que las soluciones que usas hoy evolucionen mucho más de lo que podrías pensar. Mantener un ojo en el mercado y contrastar tu software actual con las nuevas propuestas resulta esencial para trabajar siempre con la mejor opción.
6. Estabilidad y conveniencia
Si, a los pocos meses de haber contratado una solución de software, aparece otra con la que puedes ahorrarte un 10% de tu cuota actual, pero a cambio te exige rediseñar por completo tus proyectos o reconstruir desde cero tus bases de datos, está claro que no te merece la pena la transición entre una y otra.
Una cosa es mantener los ojos abiertos a nuevas posibilidades, y otra muy distinta es dar siempre el salto a las nuevas tendencias sin importar el coste logístico que esto implique. En esto, como en todo, la clave está en el equilibrio, y en un buen análisis de lo que ganarías y lo que perderías con el cambio.