Una de las cosas más complicadas que tienen los andalucistas en las próximas elecciones autonómicas es elegir a quién votar ¡Todos son andalucistas!
Es curioso que la principal y casi única organización política que impulsó nuestra autonomía, el Partido Socialista Andaluz-Partido Andalucista, haya desaparecido ante la falta de apoyo electoral, un hecho que a poco que ahondáramos en datos, observaríamos que no fue como parece, porque en ese momento, con unos 300, era el cuarto en número de concejales, por ejemplo, y en 2019 Izquierda Unida sumaba 251, y Vox apenas un centenar… y ahí siguen todos ellos.
El caso es que el andalucismo vende electoralmente. A pesar de eso, vende. De lo contrario no se entendería que el Partido Popular se defina como andalucista desde la época de Javier Arenas, y con Juanma Moreno haya querido profundizar más en ello; también se autocalifican así los del PSOE, por más que hayan sido el principal elemento para neutralizar y en su caso extirpar, cualquier intento de desarrollar esa conciencia durante casi cuatro décadas de poder.
A ambos se suma ahora Ciudadanos, que ha pasado de reclamar la devolución de competencias autonómicas al Estado, de ser partidarios de la recentralización, a definirse como andalucistas.
Y luego están los partidos de la izquierda variopinta, todos ellos con vestidos con el mismo traje verdiblanco. Así, todos son federalistas, todos son ecologistas, todos son feministas, todos son republicanos… todo lo cual estaría muy bien si fuesen una única formación política y no una docena.
Tenemos a Adelante Andalucía, el partido de Teresa Rodríguez, cuya ideología política es el anticapitalismo exclusivamente, y que utiliza el andalucismo como un barniz para marcar distancias con sus exsocios de Podemos, y para hacerlo también de los socialistas, y lógicamente de la derecha, que por definición, ha de ser españolista. Es una andalucista que no se define como nacionalista, y que se refiere a Andalucía siempre como “tierra”, cuando podría utilizar el término país, o nación, pero no, el izquierdismo radical, pero el andalucismo, moderado, por mucho que use el término soberanía, sin aclarar qué es.
En esta formación, junto a los anticapitalistas hay otros dos partidos minoritarios —más aún— pero cuyas líderes han logrado puestos relevantes gracias a él. Se trata de Primavera Andaluza, que aporta una senadora por designación autonómica, Pilar González, e Izquierda Andalucista, cuya cabeza visible, Pilar Távora, está en el Consejo Audiovisual de Andalucía. Ambas pasaron antes por el PA.
Pero si al menos Adelante Andalucía tiene sede andaluza, otra coalición que se presenta como andalucista, ni eso. Nos referimos a la que forman Más País, Unidas Podemos, y Equo, en la que sólo un pequeño partido llamado Iniciativa por el Pueblo Andaluz, tiene algo de verdiblanco, ya que el resto son todos de obediencia madrileña, lo que quiere decir que siempre supeditarán cualquier pacto, alianza o decisión en Andalucía, a lo que suceda en el tablero estatal en el juegan Iñigo Errejón y Pablo Iglesias, y Yolanda Díaz. Lo cual estaría bien para quien piense así, pero eso no es, ni mucho menos andalucismo.
El único partido que rompe estos esquemas es Andalucía Por Sí, que creó la plataforma Andaluces Levantaos con Más País, pero como era lógico pensar, éstos agacharon las orejas ante las órdenes emitidas desde Madrid y cambiaron de equipo a mitad de partido, traicionando a los andalucistas. Ya se sabe que la cabra tira al monte.
Es verdad que Andaluces Levantaos o Andalucía Por Sí, siguen el esquema ideológico anterior, son republicanos, son federalistas, y son de izquierdas, socialdemócratas, para ser más rigurosos, pero llevan a gala ser nacionalistas y no tener más ataduras que las que les de Andalucía.
En fin, el andalucismos es tan amplio, que hasta la alicantina Macarena Olona, la candidata de Vox a la presidencia de la Junta de Andalucía —una institución que quieren eliminar… hasta que le cojan el gusto a estar en ella, claro— en vista de que no hay andaluces de ultraderecha suficientemente preparados para ese puesto, hablaba en un mitin en febrero de 2021 de «la identidad propia (de Andalucía) pero bajo una sola bandera, la bandera nacional». Tal vez por eso su compañero almeriense Rodrigo Alonso, prescinde de la bandera andaluza que le da de comer —mejor de lo que lo ha hecho en toda su vida— y no la exhiben en ningún acto público, aunque eso sí, Alejandro Hernández, asegura que «nadie se equivoque: Vox ama a Andalucía»… ya, pero ni su historia, ni sus símbolos, ni sus instituciones… La aman tanto que dejan en manos de Madrid cualquier decisión, conscientes de que ellos, como andaluces, se equivocarían, y necesitan ser tutelados para acertar en algo.
Todo esto, lo que viene a significar, es que el andalucismo es un valor político apreciado por todo el espectro, aunque ahora les propongo que busquen, busquen… a ver si encuentran a los andalucistas.