El parlamentario socialista por Almería, Juan Antonio Lorenzo, ha sacado a relucir el tema de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Vélez Rubio en el Parlamento andaluz, en un intento desesperado de hacer oposición al Gobierno de Juanma Moreno. Sin embargo, se ha olvidado de que su jefe, Juan Espadas, tiene mucho que callar sobre este asunto y sobre otro aún más espinoso: la ampliación de los regadíos en Doñana.
Lorenzo, que se llevó al parlamento a vecinos de la localidad almeriense, ha criticado el lugar elegido para ubicar la EDAR, a 500 metros del casco urbano y del cementerio, y ha denunciado que se va a instalar una tubería de presión que cruzará el centro del pueblo. El parlamentario socialista ha acusado al Gobierno andaluz de "falta de sensibilidad" y de "imponer" una solución "sin consenso" con los vecinos.
Pero lo que no ha dicho Lorenzo es que la EDAR fue destrozada por una riada en 2012 y que desde entonces los gobiernos socialistas de la Junta de Andalucía fueron incapaces de repararla o de buscar una alternativa. Y lo que es peor: que fue Espadas el que dejó "en un cajón" el proyecto y el que "no movió un dedo" para solucionar el problema cuando era consejero de Medio Ambiente, lo que supuso que su alcalde fuera denunciado judicialmente por no depurar las aguas residuales.
Tampoco ha mencionado Lorenzo que quien decide dónde poner la EDAR es la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), organismo dependiente del Gobierno central, y que son sus técnicos los que determinan la mejor opción desde el punto de vista técnico y ambiental. Así que el Gobierno andaluz poco puede hacer al respecto, salvo cumplir con su compromiso de impulsar las infraestructuras hidráulicas en la provincia de Almería.
Pero si Lorenzo se ha lanzado al fango de la EDAR de Vélez Rubio, Espadas se ha hundido por si solo y con la ayuda de la ministra Teresa Ribera, aún más en el lodazal de los regadíos de Doñana. El líder socialista andaluz ha tratado de mantener un equilibrio imposible entre la presión de los agricultores y el rechazo del Gobierno central a ampliar los riegos en el entorno del parque nacional, en estado crítico por la sobreexplotación de los acuíferos y la falta de lluvias.
Espadas ha abogado por una "solución consensuada con el Gobierno", pero ha descalificado la proposición de ley del PP, apoyada por Vox, que quiere legalizar cultivos en la zona. Lo que no ha explicado Espadas es por qué cuando era consejero de Medio Ambiente permitió pozos ilegales, e incluso dio luz verde a una urbanización de lujo frente a Doñana, en Trebujena (Cádiz), que suponía una amenaza para el ecosistema y que contó con el rechazo de los ecologistas, y de la que ahora, él mismo, él, que autorizó todo aquello, se opone.
Así las cosas, parece que el PSOE andaluz tiene poco que decir sobre las cuestiones medioambientales, porque cada vez que lo hacen se meten en charcos, incluso en plena sequía.