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Cómo se rompe un corazón
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(Foto: DALL·E ai art)

Cómo se rompe un corazón

Por Aixa Almagro
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domingo 23 de marzo de 2025, 06:00h

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Siempre he pensado que los corazones son como esas macetas que adornan nuestras terrazas almerienses: algunos florecen con la luz del sol, mientras que otros parecen marchitarse a la mínima brisa. Y es que, ¿quién no ha sentido alguna vez esa punzada en el pecho que te deja sin aliento, como si te hubieran dado un puñetazo directo al alma? A veces, esa sensación no es más que el famoso síndrome de Tako Tsubo, conocido popularmente como el síndrome del corazón roto.

La primera vez que escuché hablar de este fenómeno fue en una conversación distendida con mis amigas en una terraza del Paseo Marítimo. Mientras disfrutábamos de unas tapas y un buen vino de la tierra, una de ellas nos contó cómo su abuela había sufrido lo que parecía ser un infarto tras enterarse de la muerte de su perro. En ese momento, me quedé pensando: "¿Es posible que un corazón se rompa así, por tristeza?" La respuesta es sí. El Tako Tsubo es real y puede desencadenarse por emociones intensas, ya sea tristeza profunda, estrés o incluso alegría extrema.

Pero, ¿por qué algunos corazones parecen más frágiles que otros? Quizás todo se reduce a cómo cada uno lidia con las emociones. Recuerdo a mi amigo José, quien siempre decía que él tenía "un corazón de acero". Sin embargo, cuando su novia lo dejó por otro chico –un tal Miguel que ni siquiera era de Almería– su mundo se vino abajo. Lo vi desmoronarse en cuestión de días; sus risas desaparecieron y lo único que quedaba era un eco triste en su voz. Fue entonces cuando entendí que no hay corazones invulnerables; todos tenemos nuestro punto débil.

Y aquí es donde entra la pregunta del millón: ¿es la tristeza la única capaz de rompernos? ¡Para nada! La vida está llena de sorpresas y emociones extremas. Una noticia inesperada o una alegría desbordante también pueden hacer tambalear nuestro corazón. Es curioso pensar en cómo una simple llamada telefónica puede cambiar nuestra percepción del mundo. Hace poco, recibí una llamada de mi hermana desde Barcelona; estaba embarazada y yo me sentí tan feliz que casi me da un ataque (de felicidad). Pero claro, eso también puede ser un tipo de "sindrome", aunque más bien sería el "corazón lleno".

En Almería, donde el sol brilla casi todos los días del año y las playas son un refugio para muchos, a veces olvidamos lo frágiles que somos por dentro. Nos reímos bajo la sombra de las palmeras mientras tratamos de ocultar nuestras penas detrás de una sonrisa forzada. Pero hay algo catártico en compartir esas historias con amigos alrededor de una buena comida: los corazones rotos pueden sanar si encontramos alguien con quien hablar.

Escribiendo estas líneas desde mi rincón favorito en casa, reflexionando sobre cómo cuidar nuestros corazones en esta jungla emocional llamada vida. No hay manual para esto; solo hay experiencias compartidas y lecciones aprendidas. Y quizás deberíamos recordar siempre que detrás de cada risa puede haber una historia oculta lista para salir a flote.

Así que cuida tu corazón como cuidas tus plantas: riégalo con amor y comprensión, pero también dale espacio para crecer y florecer. Porque al final del día, todos llevamos dentro un pequeño Tako Tsubo esperando a ser atendido con cariño y empatía.

Aixa Almagro

Noticias de Almería

Me gusta escribir de las cosas del día a día, de lo que pasa, y de lo que me pasa. Estudié Grado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, y Grado en Economía por la Universidad de Tampa - Facultad de Negocios Sykes.