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#COVID19 día 52 El problema es el quién

Por Rafael M. Martos
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martes 05 de mayo de 2020, 16:07h

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En el repaso a los diarios del día, especialmente a las columnas y tribunas de opinión, hay una palabra recurrente, que es la de caos, recogiendo el espíritu y la letra de lo dicho por el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, para quien la decisión del PP de no apoyar la cuarta prórroga del Estado de Alarma conduciría a esa situación.

Ábalos, a quien le ha venido muy bien políticamente el COVID19 porque todos nos hemos olvidado de su asuntillo en el aeropuerto de Barajas con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, no se percataba al hablar de que quizá muchos ciudadanos acaben prefiriendo el caos antes que seguir bajo el mando único de los errores múltiples.

Pero los chantajes solo tienen sentido si el chantajeado tiene algo que perder, y no digo yo que el PP no tenga nada que perder si mantiene su negativa, pero al PSOE y a Unidas Podemos también les va a costar mucho trabajo calificarles de irresponsables a ellos, o de acusarles de estar alineados con Vox y encajarlos a todos en la ultraderecha, y no meter en el mismo saco a ERC, al PNV, al PdCat, a EH Bildu, a la CUP, a los nacionalistas gallegos… que por otro lado son los “irresponsables” que convirtieron a Pedro Sánchez en presidente del Gobierno.

Será interesante este debate en el Congreso, en el que Sánchez tendrá que explicar por qué quiere mantener condicionadas las ayudas económicas o el vigor de los ERTE, al mantenimiento del Estado de Alarma, cuando puede no hacerlo, como puede utilizar los mismos recursos de la Ley de Seguridad Ciudadana que anunció derogaría en cuanto llegara a La Moncloa, pero mantiene vigente, y la está aplicando para hacer cumplir el confinamiento.

Para algunos depende del quién, no del qué. La Ley de Seguridad Ciudadana es mala si la hace el PP, pero si la aplica el PSOE-UP no lo es; si la izquierda radical y el independentismo no apoyan el Estado de Alarma, no pasa nada, pero si no lo hace el PP, son unos irresponsables; si Mariano Rajoy aparece en un plasma durante una intervención ante la junta directiva del PP, nadie le quita ese sambenito, pero si Sánchez solo responde preguntas filtradas, nada que objetar; si los datos que ofrece el Gobierno no son correctos, son “imprecisiones”, si lo hace el PP son bulos casi delictivos…

Los nacionalistas y regionalistas piden que Sánchez devuelva competencias a los gobiernos autonómicos, que han demostrado –todos- ser capaces de gestionar mejor, pero él, ni caso. No sé si será verdad que cuando el PP gobierna España, el independentismo crece, lo que sí está claro es que el PSOE está demostrando que el centralismo no es la mejor forma de gobernar, y menos si se hace sin diálogo, sin acuerdo, sin consenso. Ahora bien, eso mismo hecho por el PP sería interpretado por algunos opinadores como una involución democrática, pero si son socialistas, se queda en leve susurro de compresión ante las dificultades sobrevenidas.

Con los sanitarios muertos sobre la mesa, pregunté a CCOO y UGT sobre la gestión socialpodemita, y se limitaron a responder que “es mejorable”, para acto seguido argumentar, que es una situación que a cualquier gobierno le superaría, que era algo imprevisible… es decir, justificar antes al PSOE que defender el quehacer de sus compañeros… y ya de traca fue cuando la secretaria general ugetista de Almería, Carmen Vidal, me dice que “no somos políticos, somos sindicalistas”… pero mujer, si eres militantes del PSOE y vas a votar en las primarias incluso.

Ya ven, en Andalucía la que se ha liado a cuenta de que el presidente Juanma Moreno lucía un emblema nuevo, con el escudo andaluz rodeado por unos laureles y con una corona arriba. La misma izquierda que no dice nada cuando cada año se entregan las medallas de Andalucía cuyo diseño es similar, con laureles y corona, pero que ahora ve insultante lo que ha hecho el PP. A mi, si quieren mi opinión –de todas formas voy a darla- en ambos casos me parece lo mismo, despreciable. Los laureles y la corona se alejan del espíritu simbólico de nuestro escudo, además es un diseño feo, porque parece el logo de un colegio privado o el de una marca de polos pijos, y además no está claro ni en qué normativa se ha basado para institucionalizarlo, ni quién lo ha hecho, ni cuanto ha costado. Y desde luego, es absolutamente innecesario que el presidente del Gobierno andaluz tenga una especie de escudo propio, y que puestos a hacer cambios, a las medallas de la Andalucía socialista le podían quitar la corona y los laureles… aunque seguro que habría protestas de los mismos.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia", "Más allá del cementerio azul", "Covid19: Diario del confinamiento" y "Por Andalucía Libre: La postverdad construida sobre la lucha por la autonomía andaluza". Y también de las novelas "Todo por la patria", "Una bala en el faro" y "El río que mueve Andorra"