El PSOE de Andalucía se ha puesto muy exigente con el estado de las carreteras andaluzas. Dice que están rotas por la inoperancia del Gobierno del PP, y asegura que la A-92 “está llena de baches y de badenes que hacen el viaje incómodo y peligroso”. Parece que se les ha olvidado que esa carretera llegó a Almería con una década de retraso, bajo gobierno socialista, y que el deterioro de la red viaria no es fruto solo de los seis años que gobierna el PP. Las casi cuatro décadas de gobiernos socialistas en las que el dinero ha ido a fines poco decorosos en ocasiones, han dado lugar a esto. El PSOE podría pedir lo mismo, pero con menos aspavientos, porque cada vez que se pone así, obliga a recordar su gestión.
El PSOE ha presentado una proposición no de ley para exigir al Gobierno de Moreno Bonilla un plan extraordinario y urgente de impulso y mejora de la red andaluza de carreteras. Una iniciativa en la que también reclama medidas económicas para garantizar la conservación de carreteras “y evitar el abuso recurrente de la contratación por emergencia”. Y en la que propone limitar el uso de los contratos de emergencia para el mantenimiento y conservación de las carreteras andaluzas. Todo muy loable, si no fuera porque el PSOE tiene mucho que callar en este asunto, como, por ejemplo, que si ellos hubiesen hecho un mantenimiento adecuado de esas vías, ahora no estarían tan mal, porque es imposible que en seis años el deterioro alcance los niveles que señalan... o tal vez resulta que en la construcción de esas carreteras no se usaron los materiales adecuados y alguien se ahorró un dinero y alguien se benefició equitativamente de dicho ahorro.
Según una auditoría interna realizada por la Consejería de Fomento, entre 2015 y 2018 se adjudicaron 29 contratos por emergencia por un importe total de 18 millones de euros. De ellos, solo cuatro cumplían los requisitos legales para ser considerados como tales. El resto fueron contratos a dedo, sin publicidad ni concurrencia, que beneficiaron a empresas afines al PSOE.
Así que, antes de pedir cuentas al Gobierno del PP por el estado de las carreteras andaluzas, hagan un poco de autocrítica y reconozcan su responsabilidad en el abandono y la corrupción que han sufrido durante tantos años. Y si quieren hacer una propuesta constructiva, empiecen por pedir perdón a los andaluces por haber malgastado su dinero y haber puesto en riesgo su seguridad. Eso sí sería un gesto valiente y honesto.