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Deuda Pública: Talón de Aquiles
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(Foto: malasombra)

Deuda Pública: Talón de Aquiles

Por Vicente García Egea
viernes 04 de agosto de 2023, 13:33h

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La economía española está presentando un comportamiento muy favorable en prácticamente todos los parámetros, pero debido a la crisis económica, el covid y la guerra de Ucrania, arrastramos un problema que hay que atacar con disciplina y perseverancia, es la deuda pública, nuestro talón de Aquiles.

La deuda pública aumentó en mayo hasta los 1,542 billones de euros, cifra récord. Pero la ratio frente al PIB, que mide la sostenibilidad de la deuda, se redujo al 112,4%, 0,8 puntos porcentuales menor al cierre de 2022. Y lejos ya de 120% que superó en 2020. La deuda de las Administraciones de Seguridad Social a cierre de 2022 se situó en 106 mm, un 7% más que un año antes. La deuda de las Comunidades Autónomas creció hasta los 322 mm de euros en marzo de 2023, con una variación interanual del 4%, siendo las mayores deudas netas Cataluña, Valencia, Madrid y Andalucía, y la deuda de las Corporaciones Locales se situó en 23 mm de euros en este mes, lo que supone un 2,7% más que el saldo registrado en marzo de 2022.

En el caso de Andalucía, con 36.744 millones de euros de deuda total, un 20,3% del PIB y con una deuda con el Estado de 25.276 millones, el resto de la deuda con entidades financieras. En pleno debate por la financiación autonómica, no parece una jugada muy hábil, haber desviado deuda del Estado a entidades financieras.

El 27 de julio de 2023, el Banco Central Europeo (BCE) volvió a subir los tipos de interés por novena vez consecutiva, hasta el 4,25%. Este aumento no sólo encarece las hipotecas. También dispara los intereses de la Deuda pública.

Según las estimaciones de los Presupuestos Generales del Estado, los intereses de la deuda pública alcanzarían los 31.275,10 millones de euros en 2023. Para hacernos una idea de la magnitud es más de lo que se gastará en prestaciones por desempleo, 21.278,02 millones de euros. Pero muy probablemente la cifra será mayor, pues las previsiones presupuestarias se presentaron en octubre de 2022, cuando los tipos estaban al 2%.

Las estimaciones de la Actualización del Programa de Estabilidad 2023-2026 remitida a la Comisión Europea (CE) el pasado mes de abril, el Gobierno ha calculado que el gasto en intereses de la deuda supondrá un 2,4% del PIB en 2023, para 2026 prevé que destinará el 2,9%, más de 40.000 millones de euros, suponiendo que el PIB alcance los 1,42 billones de euros y la deuda pública el 106,8% del PIB.

Para controlar esta situación debemos atender a varios factores y según como se controlen, generaremos más confianza entre los inversores.

Es esencial mantener tasas de crecimiento positivas, pues si la deuda crece a un ritmo superior que la economía, crecerá el ratio Deuda/PIB, cada vez debo más de lo que produzco, esto obliga a aumentar los recursos destinados al pago de la deuda y reducir los destinados a necesidades básicas, para así poder cumplir compromisos con los acreedores.

También debemos de ser capaces de no generar deuda nueva. Si todos los años las cuentas públicas se cierran con déficit la deuda seguirá creciendo. Si no hay una disciplina fiscal a largo plazo, la deuda pública puede tener comportamientos insostenibles .

El último elemento a tener en cuenta es mantener la disciplina fiscal continuada, pues es de una enorme dificultad reducir los niveles de deuda una vez que estos se han disparado.

Para que España alcance el nivel de deuda indicado por la Unión Monetaria, inferior al 60%, pasarán varias décadas y todos los escenarios tienen un denominador común, la disciplina fiscal.

Caixabank Research realizó un estudio de escenarios para reducción de la deuda, para Italia y Alemania, tomándolo como plantilla para España, podemos deducir estos escenarios.

Un primer escenario intermedio, con crecimiento sostenido de 1,5% ; una inflación media del 2%, por lo tanto un crecimiento económico nominal del 3,5%; con unos tipos de interés nominales del 2,3%, ahora mismo difícil, pero era el interés medio de la deuda española antes de la crisis de la covid-19, que se iría al 0,3% si se ajustan del efecto inflación; y un superávit primario del 1,9% del PIB. De este modo se conseguiría alcanzar el objetivo del 60% de deuda sobre el PIB en 2040.

Un segundo escenario el más favorable sería conseguir un superávit primario alcance el 3,5% del PIB que ya lo hubo en 2007, justo antes de la crisis financiera, y manteniendo el resto de los parámetros definidos anteriormente, en 2033 se alcanzaría el objetivo del 60% de deuda pública sobre el PIB.

Y el tercer escenario el menos favorable, si el coste financiero de la deuda se mantuviese en el 4%, aún manteniendo el esfuerzo fiscal y el crecimiento positivo, se alcanzaría el 60% de deuda pública sobre el PIB en 2058.

La sociedad española debe asumir este reto con determinación, transparencia y el máximo consenso político posible. Debemos evitar el escenario más pesimista y no dejar esta rémora a las futuras generaciones.

“Cuando se secó el pozo de nuestros ahorros, pedimos prestados billones de dólares más, montados en la nube del mito de nuestro supuestamente inigualado genio económico, y continuamos gastando dinero que no teníamos, lo cual alimentó a su vez el proceso de la globalización. Millones de personas de todo el mundo estaban más que dispuestas a suministrarnos bienes y producir servicios a cambio de nuestros dólares”. Jeremy Rifkin.