La economía andaluza está demostrando ser un motor de crecimiento robusto en el contexto español. Con un incremento del 0.9% en este primer trimestre, supera la media nacional del 0.7%. Este dinamismo se refleja en las previsiones de entidades como la AIReF, que eleva la expectativa de crecimiento al 2.1%, y el Observatorio Económico de Andalucía, que también augura un panorama favorable.
El desempleo en Andalucía ha descendido en cinco puntos, un logro notable que evidencia la creación de empleo a un ritmo sin precedentes. Con 3.440.000 afiliados a la Seguridad Social y un récord de empresas inscritas en abril, Andalucía no solo prospera sino que también ha superado a Madrid en número de empresas, situándose como la segunda comunidad autónoma en este aspecto. La confianza empresarial en Andalucía ha superado incluso a la de regiones como Madrid y Cataluña, lo cual era inimaginable en el pasado.
En el ámbito de las exportaciones, Andalucía está batiendo récords con 7.000 millones de euros en los primeros dos meses del año, lo que representa un crecimiento del 9.2%, en contraste con la caída del 3% a nivel nacional. El sector aeroespacial ha sido un pilar fundamental en este éxito, especialmente con la feria ADM de Sevilla 2024, donde las exportaciones se han triplicado, superando los 642 millones de euros.
Sin embargo, no todo es positivo. El Gobierno de España está imponiendo barreras significativas que amenazan con asfixiar el progreso de Andalucía. La falta de actualización en las entregas a cuenta ha resultado en 150 millones de euros menos cada mes, sumando un total de 600 millones de euros que no han llegado a la comunidad autónoma. Además, la infrafinanciación crónica resta 1.500 millones de euros anuales a Andalucía, una cifra alarmante que exige una solución inmediata.
El colmo de esta situación es la incapacidad del Gobierno de España para certificar 585 millones de euros de fondos europeos ya gastados y ejecutados por Andalucía, debido a la ausencia de un aplicativo informático necesario. Esta negligencia podría llevar a problemas de tesorería y dificultar el cumplimiento del déficit, lo que constituye una irresponsabilidad flagrante y una asfixia económica hacia el gobierno andaluz.
Andalucía está marcando el paso en el crecimiento económico de España, superando obstáculos y demostrando una capacidad de superación notable. Sin embargo, es imperativo que el Gobierno de España reconozca y apoye este progreso, eliminando las trabas burocráticas que limitan el potencial andaluz. Solo así se podrá asegurar un futuro próspero y equitativo para la región y para el país en su conjunto.