Las elecciones presidenciales en Francia siempre han sido un punto de interés no solo para los ciudadanos franceses, sino también para el resto de Europa. El reciente resultado de la primera vuelta, en el que el partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional ha obtenido un apoyo significativo, plantea serias preocupaciones para España. Las políticas defendidas por el partido de Marine Le Pen pueden afectar negativamente a los intereses españoles en varios aspectos cruciales, por lo que no se entienden los aplausos de sus correligionarios españoles, a quienes parece importar más apuntarse una victoria que ellos no han tenido, que los efectos de la misma en esa patria que dicen defender.
La ascensión del Reagrupamiento Nacional resalta una tendencia preocupante de fortalecimiento de los nacionalismos estatales en Europa. Este fenómeno tiende a generar conflictos entre países, especialmente cuando sus políticas internas afectan a sus vecinos. En el caso de España y Francia, los nacionalismos opuestos podrían desencadenar tensiones significativas.
Una de las políticas centrales del Reagrupamiento Nacional es la gestión restrictiva de la inmigración. El partido aboga por limitar la libertad de movimiento de los inmigrantes no ciudadanos de la UE, lo que tendría un impacto directo en España. Muchos inmigrantes que llegan a España buscan moverse hacia otros países europeos, incluyendo Francia y Alemania. Si Francia cierra sus puertas, estos inmigrantes se verían obligados a permanecer en España, aumentando la presión migratoria en nuestro país.
España tendría que gestionar un mayor número de inmigrantes, lo que podría saturar los recursos y servicios disponibles, y hacerlo sin contar con ayuda o respaldo de la Unión Europea. España es un país de entrada y tránsito, pero si quien entra, no puede salir, aquí se quedará, y si para Francia la frontera está en los Pirineos, no ayudará a controlar el Mediterráneo.
Otra política preocupante del Reagrupamiento Nacional es la preferencia nacional. Esto implica que los ciudadanos franceses tendrían prioridad sobre los ciudadanos de otros países de la UE en aspectos como el empleo y los beneficios sociales. Para los españoles que viven y trabajan en Francia, esto podría significar ser tratados como ciudadanos de segunda clase.
Los españoles podrían enfrentarse a dificultades para acceder a prestaciones por desempleo y otros beneficios, y podrían ser discriminados en el mercado laboral en favor de los ciudadanos franceses.
La agricultura es un sector vital para la economía española, y las políticas proteccionistas del Reagrupamiento Nacional podrían perjudicarlo gravemente. Francia podría priorizar acuerdos comerciales con países no europeos, como Marruecos, en detrimento de España, los agricultores españoles se verían afectados.
Marruecos podría ofrecer productos agrícolas a precios más bajos, afectando la competitividad de los productos españoles, y si la UE no interviene, los agricultores españoles podrían sufrir sin subvenciones ni ayudas adecuadas.
La posible victoria del Reagrupamiento Nacional también tendría repercusiones en el contexto internacional y dentro de la propia UE. La mayoría de los países europeos apoyan a Ucrania en su conflicto con Rusia. Un gobierno francés de extrema derecha podría desestabilizar este consenso, complicando las relaciones diplomáticas y la cohesión interna de la Unión.
La postura de Francia podría causar divisiones dentro de la UE, debilitando su capacidad para actuar de manera unificada. Las relaciones de España con Francia y otros países podrían tensarse, afectando la cooperación en diversos ámbitos.
El resultado de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, con el Reagrupamiento Nacional ganando terreno, presenta un panorama preocupante para España. Las políticas de inmigración restrictivas, la preferencia nacional y el proteccionismo agrícola del partido de Marine Le Pen podrían tener consecuencias negativas significativas para los intereses españoles. Además, la potencial desestabilización de la Unión Europea agrava aún más la situación. Por estas razones, la victoria del Reagrupamiento Nacional en Francia no es un buen augurio para España y sus ciudadanos.