El Ejido es conocido por ser el mayor productor de frutas y hortalizas de Europa, pero también por haber superado una grave crisis económica e institucional que amenazaba su futuro. El alcalde Francisco Góngora, del Partido Popular, que se presenta a la reelección en las próximas elecciones municipales, es el artífice de haber ha logrado resucitar al municipio, pagando el 63% de una deuda de 324 millones de euros que heredó tras el escándalo de la Operación Poniente, que llevó a la cárcel al exalcalde Juan Enciso y a varios empresarios por corrupción.
Góngora ha destacado la importancia de una gestión eficiente, austera y responsable, que ha permitido recuperar los servicios públicos, reducir la carga financiera y acceder a fondos propios, autonómicos y europeos para realizar inversiones en infraestructuras, cultura, turismo y desarrollo urbano e industrial. El alcalde ha valorado también la estabilidad política que ha mantenido con el apoyo del PSOE, frente a la falta de capacidad de gestión y las trincheras ideológicas de otros partidos como Vox o Ciudadanos.
El regidor ha defendido una política migratoria basada en la convivencia y la integración, recordando que El Ejido es una tierra de oportunidades para quienes vienen a trabajar y a prosperar. Ha señalado que se han demolido más de 1.200 chabolas con autorización judicial, pero sin hacer ruido ni buscar rédito electoral. También ha mencionado las ordenanzas cívicas y los cursos de convivencia que se imparten a los extranjeros para facilitar su adaptación.
Góngora se ha mostrado ambicioso y optimista con el futuro de El Ejido, una ciudad con más de 90.000 habitantes que es una de las más importantes de Andalucía. Ha anunciado proyectos como una gran biblioteca central, la recuperación del yacimiento arqueológico de Cia Vieja y la antigua ciudad romana de Murgi, la mejora del sistema sanitario y educativo, la creación de más carriles bici y zonas verdes, y el impulso al turismo de playa y gastronómico. Su aspiración es hacer de El Ejido “una ciudad más amable” y “de la máxima calidad”.
Sin estridencias, sin sobresaltos, sin primeras planas, poco a poco, así es como se ha vuelto a producir otro milagro en El Ejido.