El año 2023 ha comenzado lleno de incertidumbres para aquellos que quieren comprar o vender un inmueble. La cambiante situación económica, causada principalmente por la inflación derivada de la guerra entre Rusia y Ucrania, ha afectado a los tipos de interés. Esto hace que cada vez más gente se pregunte si es el mejor momento para pedir una hipoteca o si conviene esperar unos meses hasta que la situación se estabilice.
Las dudas razonables sobre los préstamos hipotecarios han tambaleado un sector que se ha mantenido estable en los últimos lustros y que, según los datos oficiales, en la última mitad de 2022 vivió una aceleración de los contratos de compraventa, llegando a más de 600 000 operaciones en todo el país.
¿Qué ocurrirá en los 12 meses de 2023? Las preguntas sobre si subirán de nuevo los tipos de interés para contener la inflación, si los propietarios reducirán el precio de venta de las viviendas o si los bancos modificarán las condiciones de sus hipotecas se repiten constantemente.
2023: un año optimista para firmar una hipoteca
Aunque la inestabilidad haga pensar en dificultades a la hora de asumir una hipoteca a tipo variable, lo cierto es que los principales analistas económicos del planeta observan que este 2023 va a ser, en contra de lo previsible, un buen año desde el punto de vista del mercado inmobiliario.
¿A qué se debe esta buena noticia? A que el escenario económico que se ha vivido en enero y febrero demuestra que las pesimistas previsiones que se hicieron durante los últimos trimestres de 2022 no se están cumpliendo. Todo lo contrario: el escenario se ha complicado si se compara con años anteriores, pero no ha llegado a los términos esperados. La consecuencia directa de esto es que propietarios y compradores, aliviados por la situación, van a querer reactivar sus intenciones de compraventa.
«Aguantar el tirón». Esta es la frase que más se repite en el entorno financiero de la hipoteca. El comportamiento de la población española en estas semanas ha demostrado que la inflación no va a tener una incidencia directa en el nivel de actividad de la firma de hipotecas.
Si en 2022 se han firmado 406 928 hipotecas, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística, la cifra puede ser muy similar, o apenas inferior, durante este nuevo ejercicio económico.
Y aunque no todo sean buenas noticias —la patronal bancaria considera que el mercado sí se va a desacelerar respecto al año anterior— lo cierto es que los datos de hipotecas firmadas y factores como la inercia de los últimos años hacen que los futuros distópicos de las voces más alarmistas se hayan apagado progresivamente.
Una inercia difícil de cambiar
¿A qué se deben estas conclusiones tan optimistas? Principalmente, a la inercia que el sector de la vivienda ha ido adquiriendo en los últimos años. Desde 2019, los contratos de compraventa de casas y, evidentemente, los de firmas de hipotecas han aumentado de manera exponencial.
Por ello, aunque el euríbor haya aumentado debido a las subidas del precio oficial del dinero orquestadas por el BCE, en la población, existe una tendencia a la compraventa que no se verá más que mínimamente frenada ante el aumento de los tipos.
Muchas personas ya habían asumido que estos años serían los de la compra de su vivienda, y disponen tanto de un líquido suficiente para la entrada como de una situación económica suficiente para asumir el margen de aumento que pueda ocurrir en las hipotecas a tipo variable hasta que la situación económica internacional se estabilice.
El coste de las viviendas, contenido
Otro de los puntos que hace pensar en un año positivo para la firma de una hipoteca es que el coste de la vivienda, si bien no se va a reducir en exceso ante la disminución de la demanda, sí se va a contener en una carrera de crecimiento que ha descolocado al sector en los últimos años.
Conscientes de la situación contextual, muchos propietarios han optado por ajustar el precio de sus viviendas, que, inicialmente, habían salido a la venta con un precio muy por encima de su valor real de mercado. Este equilibrio, que beneficia a los compradores y que mantendrá el ciclo de actividad inmobiliaria activa en los próximos meses, es una pieza clave para entender el nuevo escenario ante el que nos situamos.
Evidentemente, esto depende del espacio geográfico en el que se busque la casa. Quien esté pensando en firmar una hipoteca en una zona de costa almeriense o en ciudades como Valencia, Madrid o Barcelona tendrá que enfrentarse a unos precios mucho más desajustados que los que lo hacen en una zona donde el parque inmobiliario está igualado a la demanda, o incluso por encima de la misma.
Los esfuerzos de Europa
La tercera clave para mirar al futuro y al presente con optimismo está en los esfuerzos que la Comunidad Económica Europea está haciendo por reajustar la economía de los habitantes de los países miembros gracias a una subida de los tipos controlada que permita ajustar la descontrolada inflación de los últimos meses.
Aunque en estos momentos el euríbor pueda parecer un castigo para las economías domésticas que cuentan con una hipoteca, lo cierto es que es una medida a medio plazo para estabilizar la situación y lograr que la recesión sea solo un mal sueño pasado y no una amenaza del futuro.
Todo esto no hace más que confirmar que aquellos que buscan adquirir una vivienda tienen, en este 2023, una oportunidad para hacerlo y firmar una hipoteca con condiciones interesantes a medio plazo. Las entidades bancarias, conscientes de ello, se están esforzando por ofrecer contratos con condiciones que seduzcan a los compradores y que atraigan a clientes internacionales e inversores que quieren adquirir una vivienda en España.