El director del CIS, José Félix Tezanos, ha vuelto a sorprender con su macroencuesta preelectoral para las elecciones autonómicas y municipales del 28 de mayo, que plantea un escenario muy favorable para el PSOE en la mayoría de los territorios. Según el sondeo, los socialistas mantendrían sus principales feudos y evitarían el avance de la derecha, que solo lograría arrebatarles la Comunidad Valenciana por un estrecho margen.
La paradoja es que los resultados del CIS contrastan con los de la mayoría de los institutos demoscópicos, que auguran una victoria de la coalición PP-Vox en varias autonomías y capitales de provincia. ¿A qué se debe esta discrepancia? Según Tezanos, el truco está en la metodología empleada por el CIS, que asegura ser más rigurosa y fiable que la de sus competidores.
El auténtico truco es que la mayoría de las horquillas electorales son demasiado amplias y, en general, demasiado dirigidas. En otros casos, los muestreos son demasiado pequeños, siempre decantándose a favor del PSOE. El director del CIS ha defendido que su macroencuesta se basa en casi 20.000 entrevistas realizadas entre el 2 y el 9 de mayo, con un margen de error del 1%. Lo cierto es que al establecer unas horquillas amplias allí donde el PSOE corre peligro, lo que hace es animar al votante de ese espacio político a que acuda a las urnas, a que se movilice, para no perder, por eso están claramente dirigidas.
Pero no es la primera vez que Tezanos genera polémica con sus pronósticos electorales. En 2019, el CIS vaticinó que Ángel Gabilondo sería presidente de la Comunidad de Madrid y que Manuela Carmena y Joan Ribó repetirían como alcaldesas de Madrid y Valencia, respectivamente. Sin embargo, las urnas dieron la razón a las encuestas privadas, que anticiparon el triunfo de Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida.
Los resultados del CIS han sido recibidos con escepticismo por parte de los partidos de la oposición, que han acusado a Tezanos de manipular los datos para favorecer al Gobierno de Pedro Sánchez.