El pasado 19 de abril, el medio digital de información religiosa, "Infovaticana", publicaba un informe aclaratorio de seis folios sobre la situación económica de la Diócesis de Almeria, firmado por el obispo emérito y seis de sus colaboradores, miembros en su día del consejo episcopal, redactado en diciembre de 2022 y conocido por la mayoría de los obispos españoles. En este escrito se argumentaba, con datos contrastados, (la mayor parte de ellos por la Auditoria llevada a cabo en la Diócesis) fundamentalmente lo siguiente:
1 - La situación económica de la diócesis, el último año de pontificado de Mons. González Montes, no podía denominarse en modo alguno, ni remotamente, de ruina o bancarrota.
2 - En ningún momento del pontificado del obispo emérito hubo malversación ni irregularidades de ningún tipo.
3 - Miente a sabiendas, quien afirme que la deuda crediticia estaba en 30 millones de euros. La deuda a diciembre de 2021 era de 22,6 millones.
4 - Las inversiones realizadas en rehabilitaciones y edificios de nueva planta hicieron que el patrimonio se revalorizara, hasta cuatriplicarse en los últimos 18 años.
5 - La dificultad de liquidez no fue exclusiva de la diócesis de Almería sino de la mayoría de las diócesis españolas afectadas por las crisis financiera y económica del año 2008 y la posterior originada por la pandemia.
Sorprendentemente, justo al día siguiente de esta publicación, desde el periódico «Ideal» de la provincia, firmado por M.C., que todo el mundo en Almería sabe quien, con qué circulo religioso se relaciona y quienes son fuentes de información en la iglesia almeriense, quiso salir precipitadamente al paso, manipulando los datos, falseando la realidad, desvariando sobre otras cuestiones puramente anecdóticas y mezclando asuntos que nada tenían que ver con la cuestión, a fin confundir al lector, pero sobre todo, tergiversando el informe firmado entre otros por mí, hasta el extremo de pretender que dijera lo contrario de lo que realmente afirmamos. Es el problema de periodistas que parecen escribir al dictado de los cobardes que se esconden detrás. En dicho artículo se empleaban entrecomillados, que efectivamente eran palabras literales, para unirlos de forma arbitraria, con nexos de redacción propia, de manera que alteraban totalmente los hechos. Algo que llamó la atención por su falta de seriedad y ética. Propio de la demagogia más ruin.
Los autores del informe enviaron inmediatamente un réplica de protesta al periódico, que ha puesto objeciones de formato para aceptarla como el ejercicio legal de un derecho. En esa réplica dejamos claro que en ningún momento se cuestiona la auditoría realizada por la empresa Deloitte, ni sus resultados. Todo lo contrario. Es justamente la auditoría la que atestigua fehacientemente que la situación de la diócesis no es de ruina ni de bancarrota. La auditoría acredita la rectitud de los procedimientos al contratar crédito y la viabilidad económica de la diócesis, y acredita el resultado de las inversiones realizadas afirmando la revalorización (multiplicada por cuatro) de los inmuebles diocesanos.
Frente al despropósito de quien, torticeramente, quiso poner en entredicho la veracidad del obispo emérito, afirmando que ahora estaría reconociendo una deuda de 22 millones cuando en su momento habló de menos de ocho, le dejamos claro que no había contradicción alguna porque esos datos siempre han sido ciertos desde el principio. Aun antes de tener datos exactos de la auditoría, se afirmó que la deuda que afectaba directamente al Obispado (entiéndase "Curia") estaba por debajo de los ocho millones de euros, y que el resto de la deuda (hasta los 22,6 millones) correspondía a entidades diocesanas diferentes como parroquias, colegio diocesano, catedral y otras. El informe de los datos económicos de la Diócesis de Almería, publicado en diciembre de 2022, y que se puede consultar, se basa en los datos de la auditoría; y en la documentación de los distintos organismos del Obispado.
Los datos de la deuda crediticia están reflejados en la Central de Información de Riesgos del Banco de España (llamada CIRBE), que es una base de datos en la que figura toda la información relativa a préstamos, créditos, avales y garantías que cada entidad declarante mantiene con sus clientes. La Diócesis, a pesar de dificultades, siempre cumplió con sus obligaciones económicas.
El artículo publicado en el periódico Ideal el pasado 20 de abril, al meter en un batiburrillo las supuestas denuncias que otras instituciones eclesiales puedan estar tramitando, o la oposición que el actual obispo pueda encontrar en la diócesis, en el contexto en que se escribe, sólo puede tener la intención de desprestigiar a los firmantes de un escrito de carácter aclaratorio, dirigido a la Conferencia Episcopal, donde, por cierto, lo han entendido perfectamente.
Poner de manifiesto la verdad sobre determinados hechos, no debería ser ofensivo para nadie. Menos cuando se trata de la legitima defensa de la propia gestión, desde nuestra adhesión al Santo Padre y a la sucesión apostólica (que implica el respeto no solo al obispo actual, como sucesor de los apóstoles, sino también a todos los demás) y, por supuesto, sin animo alguno de dañar. Lo contrario de lo que se percibe en los comentarios del artículo de M.C.
Pensamos que es necesario que se conozca la verdad sobre los datos económicos de la diócesis de Almería correspondientes a las dos ultimas décadas, porque será la única manera de cicatrizar una herida que aún supura y que hace daño a toda la Diócesis.