Hasta dos años de prisión han sido impuestas por un juzgado de lo Penal de Almería a los seis integrantes de un grupo que se dedicaba al cultivo y tráfico de drogas en la capital almeriense. Para sus plantaciones de marihuana, los acusados utilizaban tres viviendas y las abastecían mediante enganches ilegales a la red eléctrica. Además, vendían hachís a otros traficantes.
Tras unas escuchas telefónicas que revelaron la actividad ilícita de los sospechosos, la Policía Nacional y Vigilancia Aduanera iniciaron una investigación en 2016, según se recoge en la sentencia. Durante una de las intervenciones, los agentes sorprendieron a los sospechosos realizando una transacción en el parking de un centro comercial, donde se encontraron con 380 placas de hachís valoradas en más de 56.000 euros."
En las viviendas se encontraron dos plantaciones de marihuana activas y otra que acababa de ser recolectada durante los registros. En total, se incautaron más de seis kilos en seco con un valor económico cercano a los 13.000 euros. Además, se constató que los acusados habían manipulado los contadores eléctricos para evitar el pago del consumo.
A dos años de cárcel como autores de un delito contra la salud pública con la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas, son condenados cinco de los acusados. A un sexto, quien solo ayudaba en los cultivos, se le impone la pena de seis meses de prisión. Además, se les imponen multas que oscilan entre los 35.000 y los 3.500 euros.
Al tener una condena pendiente por hechos similares, uno de los condenados no podrá beneficiarse de la suspensión de la pena privativa de libertad. Para evitar el ingreso en prisión, los demás deberán cumplir una serie de requisitos, como no delinquir durante el plazo de suspensión, someterse al control judicial y realizar trabajos en beneficio de la comunidad.