Durante los meses más complicados de la pandemia surgieron grandes debates sobre el modo de vida de la sociedad y despertaron anhelos de una existencia más placentera y tranquila, alejada del estrés de las grandes urbes. Una vida más humana, en los pueblos, en el campo, pero con una buena conexión a Internet 5G para teletrabajar. Durante muchos meses pareció que la pandemia y las tecnologías cambiarían el modo de vida de los ciudadanos, pero hoy sabemos que no fue así, los flujos migratorios de las ciudades al mundo rural fueron un deseo convertido en espejismo.
En nuestra provincia, la despoblación sigue siendo un gran problema, es un hecho más que evidente. La falta de oportunidades de las localidades ubicadas, principalmente, en el interior provoca el éxodo hacia zonas con mayores oportunidades. En los últimos datos publicados por el INE, uno de cada cuatro pueblos de nuestra provincia ha perdido población y siguen estando en riesgo de despoblación el 70% de los 103 municipios de Almería.
Se esta trabajando, se están tratando de tomar medidas, hay algunos casos de éxito relativo, pero creo que se ha postergado una medida, que sin ser la solución definitiva, puede ayudar de forma mucho más eficiente. Y esta medida no es otra que la fusión de municipios, en definitiva la reducción del número de municipios, para que el número final resultante determine unos municipios con mayor capacidad financiera y pueden acometer sus competencias de forma más eficiente.
Entiendo que es un tema difícil, que entran en juego los sentimientos, la identidad, los recuerdos e incluso algo más mundano, la influencia de los vecinos en la gestión municipal de un pequeño municipio, pero si no tomamos medidas contundentes no quedará nada de muchos de nuestros bellos pueblos. Tampoco podemos obviar el bajo interés político para esta medida, si no hay acuerdo político va a ser muy difícil, porque al final gobiernan unos y los que están en la oposición no les van a apoyar. Las fusiones voluntarias dependen en gran medida de la afinidad política de los ediles de los municipios susceptibles de fusión.
En 2013 el Gobierno de Mariano Rajoy promovió la Ley 27/2013 de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local o LRSAL, permitía las fusiones de municipios y ademas las incentivaba con que daba vía libre a las fusiones a cambio de incrementos en la financiación de las localidades, aumentando 0,10 el coeficiente de población que suma en la transferencia del Estado a los municipios, PIE, además de este incremento por la fusión, este coeficiente va del 1% al 1,40% según la población y preferencias en subvenciones. Pero estas ventajas no parecen haber sido suficientes
En un estudio de la Comisión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos OCDE, se muestra la distribución de los municipios en función de su tamaño en Europa, con datos del período 2015-2016. Reino Unido y Dinamarca son los países con localidades de mayor población, mientras que la República Checa y Francia son zonas con municipios menos poblados. La reestructuración local no es nueva entre los países de nuestro entorno. Grecia, con el Plan Calícrates, pasó de tener más de 900 municipios a poco más de 300. Dinamarca, desde 2008, tan solo tiene 98 municipios. Y en Italia no solo se fusionaron las zonas de menos de 1.000 habitantes, sino que también se eliminaron 36 provincias.
Hace poco tiempo he tenido acceso al estudio de Vilalta Ferrer, denominado deseconomía de escala. Demuestra la debilidad financiera y económica de los pequeños municipios para poder ejercer sus competencias. El actual mapa municipal es insostenible y hay que atreverse a decirlo desde la responsabilidad política, esta fragmentación dificulta la gestión eficaz de las competencias municipales.
Un Informe del IEB sobre el Federalismo Fiscal de 2012, apunta cuatro ventajas de la fusión de municipios: Reducción en costes de administración, y una mejor capacitación administrativa, reforma necesaria del sistema de financiación municipal, y mejorando la responsabilidad fiscal, mejora de la eficiencia de las políticas de inversión y mejora del control financiero de los municipios
La deseable iniciativa autonómica en el proceso de fusión obligatoria de municipios es condición necesaria, como defiende el profesor Sosa Wagner, aunque no suficiente, para la viabilidad de los mismos. No hay duda de que estamos ante una cuestión de Estado, así se ha entendido en la práctica en los países europeos menos Francia y España, y así debe abordarse por los partidos políticos españoles que cuenten con la mayor parte de la representación del arco parlamentario.
¿Qué les parece a ustedes?, PSOE y PP se sentarán a hablar de este asunto, serán capaces de pactar esta gran y necesaria reforma, o por el contrario si se lanza el tema, será un asunto que volverá a polarizar posiciones, como otras grandes reformas pendientes y se dedicarán a buscar la ventaja electoralista si procede, olvidando la necesidad y al ciudadano. Ustedes mismos se pueden responder.