El acto conmemorativo dio comienzo con la presentación y lectura de la biografía de Mercedes Cabrera por parte del concejal de Cultura del Ayuntamiento de Pulpí, Juan Bautista López. A continuación, fue la inseparable compañera de Mercedes y la que ha sido maestra hasta su jubilación, de la Escuela de Adultos de Pulpí “Paloma de la Paz”, Dolores Muñoz, quien habló sobre la homenajeada, explicando toda su trayectoria e incluso algunas anécdotas sucedidas en la Biblioteca Municipal. El poeta local, José Haro, también le dedicó un poema “A Mercedes Cabrera”; y seguidamente los miembros de la Coral Polifónica de Pulpí “Ángel Martín”, de la que también fue partícipe Mercedes, interpretaron varias canciones dedicadas a ésta, quien también se unió al grupo y cantó junto a ellos. En representación de la familia, una de sus hijas, Beatriz Guirao, ofreció unas palabras de agradecimiento por el emotivo homenaje.
El acto, fue cerrado por el alcalde de Pulpí, Juan Pedro García, quien destacó que “los pulpileños nos podemos sentir orgullosos de muchas cosas, pero de lo que más orgullosos nos podemos sentir es de la cultura que hay en este pueblo”. “Mercedes ha sido amante de la lectura, de la música, de la cultura, y lo ha intentado transmitir a todos los pulpileños, por eso hemos querido llevar a cabo hoy este acto tan entrañable en homenaje a Mercedes, muchas gracias en nombre de todos los pulpileños por todo lo que has hecho y vas a hacer por nosotros”. Para finalizar, se hizo entrega de unos obsequios a la protagonista y se descubrió la placa en la entrada de la Biblioteca.
Mercedes Cabrera Rodríguez
Mercedes Cabrera Rodríguez, llega a Pulpí muy pequeña, en los años 30; no imaginaba en su niñez, lo difícil que resultaría para ella y toda su generación transitar y crecer hasta su adolescencia en plena Guerra Civil y posterior postguerra. Como muchos otros niños y niñas de su época, su vida, quedó truncada por esta guerra, ya que se quedó con todo el ajuar preparado para irse a estudiar magisterio a Granada, vocación que no pudo desarrollar pero que marcó su vida para siempre, intentando, en todo momento, contribuir de una u otra forma en la educación y formación, en primer lugar, de sus hijos y familia y en segundo, de cuantos niños y niñas han ido solicitando su consejo y ayuda.
Junto con esta vocación podemos destacar de Mercedes su gran interés por la cultura y en especial por la lectura, ella misma, ha sido una gran lectora y ha sabido inculcar a las futuras generaciones la riqueza e importancia de la misma, no solo como parte de la formación integral de la persona, sino como vía de exploración y disfrute, de enriquecimiento personal.
El recorrido de Mercedes como bibliotecaria lo hemos de buscar en su barrio de La Gasolinera, barrio en el que vive desde la década de los 70 y del que, junto con otras familias, ha sido y es parte de su comunidad. Como vecina del barrio creó un Club Juvenil en las dependencias de un antiguo taller de neumáticos, que al quedarse vacío y estar situado en su propiedad, y justo debajo de la sala de proyección del cine de verano que regentaba junto a su marido Lucas Guirao, ofrecía las condiciones idóneas para su creación, allí empezó a prestar sus libros, y ya creó un sistema de préstamo para los niños y niñas del barrio.
A nivel municipal, el vínculo a su labor como bibliotecaria va unido a la creación y puesta en marcha de la misma, y de la puesta en marcha de la Escuela de Adultos. Con la llegada de la democracia, se ponen en marcha, impulsadas por el gobierno, las escuelas para adultos; esos mismos adultos, que se habían quedado sin escuela por la Guerra Civil, ahora podrían retomar de nuevo su formación. Se crea entonces la Escuela de Adultos de Pulpí, en los años 83-84, y es ahí donde gracias a la Diputación de Almería, se inicia una red de bibliotecas municipales para cuya puesta en funcionamiento se envía a Pulpí al bibliotecónomo, Pepe Castillo, técnico de la biblioteca Villaespesa de Almería, con el objetivo de dar un curso a los alumnos y alumnas de la escuela de adultos, y así ir creando el germen de la biblioteca. Animadas las alumnas de la escuela por “su maestra Loli”, como dice siempre Mercedes, aprendieron la técnica de inventariar y llevar el seguimiento de los libros, pero se encontraron con el escollo de que no tenían muchos volúmenes para prestar, cosa que suplieron con donaciones privadas como las de Alonso Baraza, Pepe Guirao, o Juan Manuel “el Cura”. Además se escribió por iniciativa de este último, una carta a la Biblioteca Nacional, que donó una gran cantidad de libros a Pulpí, y que junto a las donaciones, las adquisiciones por parte del consistorio municipal y los préstamos de la propia biblioteca Villaespesa convirtieron en realidad el sueño de tener, por fin, una Biblioteca Municipal, que estableció su sede en la “Sociedad de Amigos de la Escuela”, fundada por antiguos alumnos del municipio antes de la Guerra Civil, dónde también había habido una biblioteca.
Con el paso de los años y el crecimiento, tanto en volúmenes como en espacio y uso de la misma, se busca una ubicación con mejores condiciones para los usuarios, que acabaría en 1997 con el traslado de la biblioteca al salón de uso común que el nuevo Ayuntamiento había construido tras la remodelación del antiguo consistorio, donde Mercedes llevó con entusiasmo y eficacia su labor como bibliotecaria, siempre de forma voluntaria y altruista organizando la misma por zonas para consulta, estudio, préstamo, y por temáticas, tal y como había aprendido con el paso de los años desde sus inicios hasta el año 2000, cuando se vuelve a trasladar la sede de la biblioteca del Ayuntamiento a su actual ubicación sobre el Mercado de Abastos, momento en el que es relevada de su ocupación por la actual bibliotecaria.
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