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La campaña del PSOE: Pesadilla en la cocina
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(Foto: malasombra)

La campaña del PSOE: Pesadilla en la cocina

Por Rafael M. Martos
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sábado 27 de mayo de 2023, 05:00h

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La campaña electoral del 28M se le ha atragantado al PSOE como un plato mal cocinado. Se presentaba como una oportunidad para Pedro Sánchez de sacar pecho sobre su gestión para llegar a la presidencia de turno de la Unión Europea exultante de éxito. Sin embargo, lo que parecía un paseo triunfal se ha convertido en una pesadilla para los socialistas, que han visto cómo se les torcía el plan a cada paso que daban, o dicho de otro modo, los platos salían fríos y sin gracia.

Todo empezó con el menú de promesas diarias de Pedro Sánchez, que anunciaba inversiones millonarias para todo tipo de sectores y colectivos: desde la atención primaria y la salud mental hasta el cine y la cultura, que si el Interrail, que si el cine a dos euros para los mayores… todo salía de la despensa de los Presupuestos Generales del Estado. El presidente del Gobierno también quería reivindicar la gestión de los gobiernos socialistas desde la pandemia y movilizar al electorado progresista frente al antisanchismo que agitaba la derecha, empeñada en una estrategia de separar a los socialistas razonables de los sectarios seguidores de Sánchez, porque así, entre el voto de Ciudadanos, algo que puedan recabar de Vox, y los decepcionados, podrían alcanzar unos resultados más que satisfactorios.

Pero la estrategia que habían cocinado en Mocloa se vio truncada por el escándalo de la presencia de exetarras en las listas de EH Bildu, que puso en cuestión su credibilidad y su compromiso con la memoria de las víctimas del terrorismo.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, no desaprovechó la ocasión para convertir este asunto en el eje de su discurso, por encima de cualquier otro tema local o autonómico. Feijóo recordó que Sánchez había dicho que nunca jamás pactaría con EH Bildu y le acusó de mentir y de traicionar a España. El presidente del Gobierno intentó desmarcarse de la coalición abertzale y aseguró que no tenía nada que ver con sus decisiones, pero el daño ya estaba hecho, sobre todo por la tardanza en reaccionar, tanto de él como de su gobierno, y una vez reaccionado, la tibieza de sus palabras.

Cuando el PSOE parecía recuperar la iniciativa y meter nuevos mensajes en campaña, poner algo de salsa a las recetas clásicas, saltó otro escándalo que le salpicó directamente el delantal: el fraude del voto por correo en Melilla, donde están cogobernando con el principal implicado, Coalición por Melilla. Eso sirvió para recordar que su secretario general fue condenado años atrás también por comprar votos, y que ahora, el PSOE tiene allí el control de la Policía, la Guardia Civil y el CNI, además de sostener a un presidente tránsfuga.

Pero cuando esquivaban ese asunto como el que quiere evitar que le salpique el aceite, buscando meter en la receta al PP de algún modo, salta lo de Mojácar, donde se detectaron irregularidades en las solicitudes y se abrieron investigaciones judiciales y hasta ha habido detenidas personas en la candidatura socialista de la localidad. Los socialistas negaron cualquier implicación y atribuyeron las denuncias a una estrategia del PP para desviar la atención de sus propios casos de corrupción. Pero la sombra de la sospecha se cernió sobre el partido de Sánchez, que vio cómo se multiplicaban las acusaciones de manipulación electoral en otros lugares.

Y por si fuera poco, el PSOE también tuvo que hacer frente a las polémicas declaraciones en sede judicial del presunto secuestrador de una concejala socialista del municipio granadino de Maracena, siendo éste pareja de la alcaldesa socialista, y socialista también él. El sumario recoge que el ideólogo del crimen fue el número dos de Juan Espadas, secretario general del PSOE de Andalucía, que es “sanchista”.

Ante este panorama desolador, al PSOE solo le quedaba el recurso desesperado de culpar al PP de todos sus males y de apelar al voto útil para frenar a la derecha. Pero la incógnita es si alguna de estas cuestiones afectará al voto en unas elecciones que son municipales y autonómicas, y donde los ciudadanos valoran más las políticas cercanas y los problemas cotidianos. El 28M nos vamos a sentir como Chicote.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia", "Más allá del cementerio azul", "Covid19: Diario del confinamiento" y "Por Andalucía Libre: La postverdad construida sobre la lucha por la autonomía andaluza". Y también de las novelas "Todo por la patria", "Una bala en el faro" y "El río que mueve Andorra"