La campaña electoral madrileña entra en su recta final con varios frentes abiertos y pocas incertidumbres sobre el resultado del 28-M.
En la celebración de San Isidro, la vicepresidenta Yolanda Díaz ha mostrado su preferencia por Más Madrid, el partido de Mónica García y Rita Maestre, al que ha dedicado más tiempo y atención que a Podemos, la formación de la que procede. Díaz ha paseado por la pradera de San Isidro junto a las candidatas de Más Madrid, mientras que ha despachado en un visto y no visto a los de Podemos.
Por su parte, Vox se enfrenta a un escándalo que salpica a una de sus candidatas en Parla, Ana González Martínez, que junto a su pareja, un exmilitar de la Guardia Real, ha sido detenida por presunto tráfico de drogas. Según la investigación policial, la pareja distribuía sustancias estupefacientes en varios municipios de Toledo y Madrid, aprovechando su condición de concejala y autónomo.
Mientras tanto, la presidenta Isabel Díaz Ayuso se prepara para el único debate televisado en el que participará, que tendrá lugar esta tarde en Telemadrid. La líder del PP confía en su ventaja en las encuestas, pero sabe que se enfrentará al resto de candidatos que intentarán desgastarla. Desde el PP admiten que Ayuso "le funciona bien" el papel de víctima del "todos contra ella", pero también recuerdan que los debates pueden dar sorpresas si no se preparan bien.
En el otro lado del espectro político, el candidato socialista Juan Lobato ha anunciado una revolución para el Metro de Madrid, con más líneas, más frecuencia y más accesibilidad. Nadie le da por ganador, y se le nota que lo sabe.
La campaña también ha estado marcada por las protestas ciudadanas contra algunas decisiones del Ayuntamiento de Madrid, gobernado por el PP y Ciudadanos. Los vecinos han mostrado su rechazo a la tala de árboles en varios barrios, al calor que sufren los alumnos en las aulas sin aire acondicionado y a los desahucios que afectan a familias vulnerables.
A menos de dos semanas para las elecciones, Madrid se juega su futuro político en un escenario complejo y polarizado, donde cualquier detalle puede ser decisivo.