El pasado sábado 17 de junio, la ciudad de Almería vivió un momento histórico: la investidura de su primera alcaldesa electa por sufragio ciudadano, María del Mar Vázquez, del Partido Popular, lo que obviamente es algo más que una anécdota. La candidata popular, que obtuvo mayoría absoluta con 15 concejales de 27, pronunció un discurso ambicioso y optimista, en el que apeló al orgullo de los almerienses y les animó a “pensar en grande”.
Pero el pleno de investidura no solo estuvo marcado por la solemnidad y la emoción, sino también por las anécdotas, fruto casi siempre de los nervios lógicos en un acto como éste.
La candidata socialista Adriana Valverde, que presidía la mesa de edad por ser la más veterana entre los concejales, cometió varios lapsus, y uno ellos especialmente hizo saltar todas las alarmas, porque tras votar todos los ediles y hacerse el recuento en público, dijo solenmente que "tras no alcanzar ninguno de los candidatos la mayoría..." ¿Cómo? Vázquez tenía mayoría absoluta, algo nos habímos perdido... pero no, era ella la que se había perdido... "es lo que pone aquí", y el secretario municipal tuvo que indicarle que no era esa línea sino otra la que tenía que leer.
El otro momento fue cuando al advertir el secretario que dos concejalas del PP incurrían en incompatibilidad por ser funcionarias en ejercicio del Ayuntamiento, y que eso debía solventarse con una simple votación del pleno, en vez mencionar la "incompatibilidad" de éstas, pidió que se votara su "inconstitucionalidad".
El concejal de Con Andalucía, Alejandro Lorenzo, que actuaba como secretario de la mesa por ser el más joven, fue el único que hizo un voto nulo al no introducir ninguna papeleta en la urna. Además, en su promesa del cargo, omitió la lealtad al Rey y solo se comprometió con los vecinos y vecinas de Almería.
El concejal socialista Antonio Ruano quiso hacer una broma al depositar su voto en la urna y fingió meter varias papeletas. El secretario municipal le tuvo que decir entre risas que “solo una”. También añadió una coletilla a su promesa del cargo, al decir “bien” al “fielmente”.
Todos los concejales de derechas juraron el cargo, mientras que todos los de izquierdas lo prometieron. Todas las mujeres asumieron el cargo de “concejal”, salvo alguna que lo hizo de “concejala”.
María del Mar Vázquez recibió el bastón de mando de manos de Adriana Valverde, a quien ha derrotado por segunda vez consecutiva en las urnas, y quizá de ahí sus lapsus. La nueva alcaldesa no sabía muy bien qué hacer con el bastón y lo usó como un cayado, apoyándolo en el suelo hasta que alguien le indicó dónde depositarlo con cierta dignidad.
El pleno se celebró en el Auditorio Maestro Padilla, que se llenó de público. Entre los asistentes se pudo ver a varios exalcaldes de la capital, como el ahora consejero de Sostenibilidad y Economía Azul Ramón Fernández-Pacheco (que ya llevaba dos plenos en el cuerpo, el de Roquetas de Mar, y el de El Ejido), Luis Rogelio Rodríguez o Juan Megino, a quien hace mucho tiempo que no se le veía en público, y a exconcejales como Rafa Burgos de Ciudadanos, pero también a Indalecio Gutiérrez, que tuvo un paso fugaz por la Corporación pasada, acabó de diputado en el Congreso, pero que no estaba ni en una lista ni en la otra tras el escándalo del caso Mediador o del Tito Berni; o al cantante Fortu, líder del grupo Obús, afincado en Roquetas de Mar.
Con este pleno se dio inicio a una nueva etapa política en Almería, con una alcaldesa que ha hecho historia y que ha prometido trabajar por el desarrollo y el bienestar de la ciudad.