www.noticiasdealmeria.com
Las carga el diablo
Ampliar
(Foto: malasombra)

Las carga el diablo

Por Antonio Felipe Rubio
x
afelipeafelipecom/7/7/15
martes 25 de julio de 2023, 14:26h

google+

Comentar

Imprimir

Enviar

Add to Flipboard Magazine. Compartir en Meneame

Escucha la noticia

¿Pero de qué nos extrañamos? Revisemos los acontecimientos.

El PSOE, y más concretamente Pedro Sánchez, viene de perder las elecciones municipales y autonómicas del 28-M. El siguiente paso sería tener que dar explicaciones y preparar el terreno para la próxima convocatoria electoral de diciembre, pero dejar tanto espacio libre para análisis, críticas internas, rebelión de baronías y cuestionamiento del liderazgo supondría dirigirse hacia un campo de minas y ahondar aún más en la crisis interna.

A Pedro Sánchez nadie le va a abochornar a estas alturas. Ya ha engañado, manipulado, traicionado y chuleado por tierra, mar y aire. Por tanto, no iba a permitir una insurrección que le situara en los arrabales del partido como un perdedor apestado y condenado a reeditar el episodio del Peugeot. La solución fue dar un golpe de efecto, convocar inmediatamente elecciones generales y no dejar capacidad de acción al peor de los enemigos; es decir, el que siempre hay dentro del partido. Pero faltaba un pequeño detalle. Una vez salvada la integridad como líder del partido -que era la opción prioritaria-, ahora vamos a buscar el peor emplazamiento para unas elecciones generales: calor infernal, casi todo el mundo de vacaciones, voto por correo con grandes dificultades logísticas… y algunas consideraciones estratégicas que podrían favorecer a Sánchez para recuperar el fuelle perdido el 28 de mayo.

Estar en el poder durante una campaña electoral garantiza una gran complicidad de los medios de comunicación afines. Además, Pedro Sánchez confiaba sobremanera en sus divinas cualidades como telegénico orador que, en cinco minutos, podía noquear a un rival con ciertos problemas de dicción y escasas probabilidades como galán de un culebrón colombiano. De ahí que Sánchez pidiese seis debates cara a cara para que Feijóo arrojase la toalla en el segundo asalto. Pero no fue así. Feijóo sorprendió, y hubiese resultado procedente insistir en más debates; sin duda, haberse presentado al de los cuatro de la 1 de RTVE, donde se exhibió la pastelera complicidad entre Sánchez y Yolanda. Mientras, Abascal y Feijóo se rechazaban mutuamente y sembraron el campo de minas que ahora les estalla a ambos frustrando y malparando el valor del voto del bloque de centro-derecha.

Desconozco qué hay detrás del escenario que trasciende hacia el exterior: el PP desprecia a Vox y Vox desprecia al PP, pero ambos son complementarios y se necesitan si a uno le falta lo que el otro le aporta para llegar. Por tanto, es difícil entender posturas como la de la extremeña María Guardiola, que llevó a extremos superlativos sus discrepancias ideológicas para, acto seguido, abrazarse al “infecto” afecto por alcanzar el poder.

Sinceramente, no sé qué demonios va a pasar. Sánchez intentaba salvar su culo político con unos resultados decentes, pero con la derecha obteniendo mayoría absoluta. Todo estaba dispuesto para dejar el poder y granjearse un futuro en instituciones o cargos de ámbito internacional. Eso sí, dejaba el país en unas condiciones socioeconómicas para que el que llegue después, que arree.

La justicia poética ha querido que sea Pedro Sánchez el que tenga que administrar la propia ruina a la que él mismo nos condujo. Además, tendrá que solucionar los problemas con la “ayuda” de los que los originaron (comunistas, golpistas y filoetarras). Y tendrá que gobernar en un país con mayoría de autonomías, ayuntamientos y diputaciones en manos del PP y VOX. Además, tendrá que hacer verdad sus propias mentiras para poder recibir las ayudas de Europa, y tendrá que practicar ajustes y recortes para cumplir con las exigencias de Bruselas. Mientras tanto, los secesionistas catalanes, los bilduetarras y los comunistas pidiendo, pidiendo y pidiendo para sus chiringuitos, aspiraciones independentistas, memorias históricas y otros disparates.

Y lo mejor de todo -y es que las carga el diablo-: la foto de hace 30 años de Fijóo con el empresario gallego Dorado, que los medios de comunicación sanchistas describían como un narco delincuente, ha podido socavar la llegada del PP al poder. Pero Pedro Sánchez únicamente puede mantener el poder con la ayuda de Puigdemont. Y esa es la mejor foto que retrata a un presidente con la ayuda, esta vez sí, de un delincuente.

Antonio Felipe Rubio

Periodista
Dirige La Tertulia en Interalmería TV