La manifestación convocada a nivel estatal frente a las sedes del PSOE como medida de presión contra el presidente de Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, por sus negociaciones con los independentistas y la anunciada amnistía a los implicados en el procés, ha contado con una importante participación en Almería que podría cifrarse en medio millar.
A pesar de no estar muy claro quién convocó, pero sí que tenía un apoyo explícito de la ultraderecha, lo cierto es que ha habido muchos almerienses en la calle Pablo Iglesias, con banderas españolas y gritando contra Sánchez y el PSOE. Los asistentes pedían prisión para el expresidente catalán Carles Puigdemont, tachaban de "traidor" a Sánchez, entre otras cosas, todo ello en sintonía con los carteles colocados en el entorno de la sede socialista, con mensajes como “PSOE traidor y “España despierta ya”.
En el momento de redactar esta información no se había producido incidentes, más allá del corte de tráfico que ha supuesto la concentración, si bien desde primera hora hubo unidades de Policía Nacional y Local para evitar que se desmandara la convocatoria.
Por su parte el PSOE de Almería había optado por hacer lo que desde la Ejecutiva Federal se había instado ante la amenaza prevista, y era ausentarse para evitar males mayores, tal como ha reconocido el secretario general, Juan Antonio Lorenzo a Noticias de Almería. El líder socialista ha señalado que los gritos de los manifestantes "les definen lo que son", y solo buscan cambiar en la calle lo que han decidido las urnas, y que "pronto habrá un gobierno progresista".
Entre los asistentes se encontraban el presidente provincial de Vox y portavoz en el Ayuntamiento de Almería, Juan Francisco Rojas, otros ediles de la capital y miembros de ese partido llegados desde localidades como Roquetas de Mar o Níjar. Rojas, en la red social X criticaba a la presidenta de Extremadura, María Guardiola (PP) por animar a que la gente se manifieste solo en las convocatorias convocadas oficialmente y comunicadas en tiempo y forma.
Por su parte, el diputado Rafael Hernando, del Partido Popular, comentaba en X que “No me gustan las manifestaciones en las sedes. En 2002, 323 del PP fueron asaltadas en toda España. Pero si el Gobierno quiere eliminar el derecho de los españoles a manifestarse pacíficamente, ordenando cargar con gases lacrimógenos, ha elegido el peor de los caminos”.