El candidato oficialista, Sergio Massa, dio la campanada en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Argentina, al obtener el 37% de los votos, superando al favorito de las encuestas, el libertario Javier Milei, que se quedó con el 30%. La gran derrotada fue la derecha tradicional, representada por Patricia Bullrich, que apenas logró el 24% y quedó fuera de la carrera por la Casa Rosada.
Massa, actual ministro de Economía del gobierno de Alberto Fernández, se mostró confiado y optimista de cara a la segunda vuelta, que se celebrará el próximo 28 de noviembre. “Hemos demostrado que somos la mejor opción para gobernar este país, con un proyecto serio, responsable y solidario. No nos dejamos llevar por las falsas promesas ni por los discursos extremistas. Queremos una Argentina unida, justa y próspera”, dijo ante sus seguidores.
Milei, por su parte, reconoció su derrota parcial y felicitó a Massa por su triunfo. Sin embargo, no se dio por vencido y aseguró que seguirá luchando por sus ideas. “No nos vamos a rendir ante el populismo ni ante el socialismo. Vamos a defender la libertad, la propiedad y la vida de los argentinos. Vamos a recuperar el orgullo de ser una nación soberana y respetada en el mundo. Vamos a dar vuelta esta elección”, afirmó ante sus simpatizantes.
La gran incógnita ahora es qué harán los votantes de Bullrich, la exministra de Seguridad del gobierno de Mauricio Macri. Algunos analistas creen que podrían inclinarse por Milei, al ser el candidato más cercano a sus posturas conservadoras y liberales. Otros, en cambio, opinan que podrían optar por Massa, al considerarlo un mal menor frente al riesgo de un gobierno radical y confrontativo.
Lo cierto es que Massa tiene una ventaja considerable sobre Milei, pero no definitiva. Todo dependerá de la capacidad de movilización y persuasión de ambos candidatos en las próximas semanas. También influirán los factores económicos y sociales del país, que atraviesa una grave crisis por la pandemia del coronavirus y sus consecuencias.
Lo que está claro es que estas elecciones han sido históricas y han marcado un antes y un después en la política argentina. Nunca antes un candidato tan polémico y controvertido como Milei había llegado tan lejos. Y nunca antes un candidato tan moderado y pragmático como Massa había sorprendido tanto a propios y extraños.