El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha presidido este miércoles la inauguración del tramo Carchuna-Castell de la Autovía del Mediterráneo (A-7), el último que quedaba pendiente de una autovía que ha supuesto una de las obras "más complejas" de las que se han llevado a cabo en España en las últimas décadas en nuestro país y que tiene una "extraordinaria importancia".
Rajoy ha destacado la "enorme trascendencia" que tiene para los centros empresariales y el sector turístico que esta infraestructura conecte la costa de Almería y la de Málaga por el litoral granadino, pues supone una mejora desde el punto de vista económico y del "bienestar de la gente", que es lo que pretende "cualquier Gobierno".
La A-7, paralela a la costa mediterránea, es la autovía más larga de España, desde su inicio en Algeciras, pasando por poblaciones como Marbella, Málaga, Motril, Almería, Vera, Lorca, Murcia, Orihuela, Elche, Alicante, Valencia, Castellón, Tarragona hasta finalizar en Abrera, donde se prolonga con la denominación de B-40 con 1.440 kilómetros de los que 470 discurren por Andalucía, es decir, el 42 por ciento del trazado.
Su construcción abre nuevas vías de comunicación de zonas de gran actividad económica y alta movilidad, y da respuesta a una demanda histórica en una zona con serios problemas de movilidad con alta actividad turística, agrícola, industrial y portuaria.
Ya en la provincia de Granada, el recorrido de la A-7 representaba la parte constructiva más complicada tanto por las dificultades orográficas y geográficas del terreno y a lo largo de 85 kilómetros, desde Nerja a Adra, la nueva autovía supera las barreras que supone la N-340, con un trazado lleno de curvas y colapsado.