El almeriense Paco Becerra es un autor brillante, con una mente privilegiada que deja volar para crear textos originales, y a la vez comprometidos con la sociedad, como ‘Edipo a través de las llamas’, donde la vanguardia se une con la mitología para hacernos reflexionar sobre la actual sociedad individualista, incluso egoísta, a la que a veces se le olvida que debe prevalecer el bien común.
El Auditorio Maestro Padilla acogió anoche, viernes, con una gran entrada, la representación dirigida por Luis Luque y que cuenta en la coproducción con el prestigio del Festival de Teatro Clásico de Mérida. Con una puesta en escena vanguardista protagonizada por la intensidad de un ‘azul klein’ basado en el color de la ultramar, tanto en el decorado como en el vestuario, y con danzas y movimientos autómatas en las coreografías, Paco Becerra y Luis Luque se lanzan en busca de la verdad, y lo hacen a través del mito de Edipo, el rey de Tebas. Pero no lo plantean simplemente para contar la trágica historia de la antigua Grecia, la maldición de un personaje que acaba matando a su padre y acostándose con su madre, sino que utilizan este viaje mágico para reflexionar sobre los valores del individuo en la sociedad y si hoy en día cualquier persona con poder es capaz de sacrificar todo a favor de la verdad y la colectividad.
El actor Alejo Sauras, que se popularizó con la comedia televisiva, representa a un Edipo de forma brillante, transmitiendo la intensidad de su sufrimiento, la duda existencialista, el compromiso con la colectividad y los diferentes colores de este personaje atormentado. Espectacular. A su lado, la actriz Mina El Hammani en el papel de su esposa Yocasta, serena y a la vez con un secreto que le carcome, y que expresa perfectamente a través de una maravillosa interpretación. Junto a los protagonistas, un elenco coral, seis jóvenes actores, Eduardo Mayo (Yelmo), Omar Zaragoza (Creanto), Jiaying Li (Tiresias y Mujer Ciervo), Alejandro Linares (Mensajero) y Diego Rodríguez (Esclavo), y la también almeriense Julia Rubio (Esfinge).
Todos ellos se pasean alrededor del escenario, perfectamente coordinados, rondando a Edipo en sus pensamientos, tratando de influir y sabiendo transmitir al público sus personalidades. Al fondo unas escaleras, de las que suben y bajan, metafóricamente, de la verdad a la mentira, y viceversa.
El color, la coreografía y la iluminación se suman para aportar dramatismo a la decisión que debe tomar Edipo para llegar a la verdad, en un texto que poco a poco va adentrando al público en la representación, y donde la mente pasa desde la contemplación teatral a la reflexión personal. “La vida para ser vida precisa de la muerte” se dice en un momento de la obra.
Ya lo avisaron previamente tanto el autor, Paco Bezerra, como su director, Luis Luque: esta reescritura de la obra clásica de Sófocles viene a invitar a una reflexión sobre el concepto los conceptos de “hazaña”, “heroicidad” y “sacrificio”. En palabras de Bezerra, “el hombre de antes, el mitológico, se sacrificaba a favor del mundo, mientras que el hombre de ahora, el contemporáneo, a lo que aspira es a que sea el mundo el que se sacrifique por él. El individuo antes que el planeta. Una encuesta realizada, recientemente, en varios institutos, ha revelado que, tras la pregunta “¿Qué te gustaría ser de mayor?”, la mayoría de los estudiantes ha respondido “Famoso”. Cada vez más ególatras e individualistas, todos queremos ser populares y conocidos, pero ¿por haber cometido qué hazaña? ¿Cuál es la proeza hoy en día: alcanzar la mayor popularidad posible mediante el menor esfuerzo o llevar a término, y con tenacidad, una empresa tras largo tiempo y numerosas dificultades?”.
El teatro, como la cultura en general, no es sólo entretenimiento. También contribuye a construir una sociedad cada día mejor, y esta representación es una de mostración, pues a lo largo de su argumento trata de hacer pensar sobre la necesidad de frenar el individualismo y volver a poner el foco en el valor de la colectividad, Una reflexión que está muy bien cosida tanto en el plano de la dramaturgia como su extensión en la puesta en escena. Paco Becerra sí es profeta en su tierra y una vez más ha mostrado su brillante trabajo, dentro de la programación del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería. El público, de pie, ha aplaudido el talento de los actores, el equipo artístico, y por supuesto, el almeriense Paco Becerra.