Aquí, unos crían la fama y otros cardan la lana, como en el refrán. Pero los que la cardan intentar criarle la fama a otros y eso es peor. El Partido Popular Europeo se ha sacado de la manga una “conspiración” contra sus homónimos andaluces, el fantasma del “complot judeo masónico” como en los mejores tiempo tan añorados por Feijoo y sus seguidores, a lo que Moreno y él mismo se han aferrado como una lapa mientras el segundo conspira con total descaro junto con los fiscales de derechas. Pero ¿la Justicia no debía ser imparcial? El exabrupto del PPE viene a cuenta de Doñana, el de Feijoo viene a cuenta de su deseo de retrotraer la política española a los tiempos de la autarquía, para dejar a la gente sin el derecho a la vivienda contenido en la Constitución y a los trabajadores y jubilados pasar hambre física para que quienes les pueden otorgar a ellos un millonario sueldo por figurar en algún consejo de administración, se embolsen hasta el último céntimo disponible.
Los conservadores europeos han decidido apoyar a la derecha hispana a pesar de la UNESCO, a pesar de Europa y a pesar del mínimo decoro y respeto por la vida humana. Los conservadores europeos, jamás han defendido a Andalucía, se lanzan ahora al cieno de la desecación de Doñana que quieren acelerar y Feijoo envalentonado lo recrece al trasvasarlo a la política dura, con una conspiración en toda regla mientras acusan de eso mismo al Gobierno, debe ser para ocultarse en la mentira.
Nos falta agua; el Guadalquivir se seca en muchos puntos, los flamencos huyen de Fuente de Piedra y Moreno Bonilla critica al gobierno por no trasvasar agua desde el Odiel, un río casi seco. Moreno, diciendo una cosa y haciendo lo contrario, como siempre, insiste en su plan para rematar a Doñana, terminando de quitarle la poca agua que le queda, que no otra cosa están haciendo los pozos del Condado, para servir, ni siquiera a la economía andaluza, porque la mayor parte de la zona está en manos de multinacionales que no cotizan en Andalucía ni en España.
Cansa tener que insistir sobre los valores de Doñana, ya más que comprobados y divulgados, porque cansa más aún la insistencia de la Junta de Andalucía y su obstinación maniática por “amnistiar” la extracción ilegal de agua desde el acuífero del Parque Nacional. Bastante demostrado está ya el riesgo de desecación y consecuente salinización de toda la zona, lo que alcanzará a todos los cultivos, por su afección al acuífero Niebla-Posadas, que salinizará el agua de más de media Andalucía.
La sola pérdida de algunas especies animales o vegetales, que ya se están perdiendo en Doñana, supone una tragedia por su afectación al ciclo de la vida pues todas las demás sufrirán las consecuencias de la pérdida de unas especies y la sobrepoblación de otras, algo que sólo puede provocar una reacción en cadena muy dañina para la vida animal, vegetal y humana en una zona que abarca más de media Andalucía. Eso es la pérdida de algunas especies. La pérdida del Parque dejará las ciudades andaluzas a merced de mosquitos, pulgas, pulgones y todo tipo de insectos. Será una catástrofe de alcance y consecuencias mundiales irreparable, porque la recuperación de un espacio natural como este, que incluye su difícil desalinización, supondrá un periodo de varios miles de años.
Si Moreno Bonilla de verdad no quisiera perjudicar a Doñana, si quisiera beneficiarla, lo más inmediato que haría sería devolverle el agua superficial mediante la anulación de los drenajes y la demolición de la estación de bombeo, reparando así en parte la falta del agua superficial —el acto más criminal cometido contra toda la marisma— y así recuperar esa agua que actualmente se está perdiendo en el mar. Pero los políticos, que sólo admiten asesoramiento de quienes apoyan sus errores y ríen sus gracias, se niegan a reconocer que los lechos de lagunas y los terrenos vecinos a zonas desecadas se vuelven áridos ante la pérdida de humedad propia y son menos útiles para el cultivo, incluso inyectándoles mucha más agua de la que se le ha detraído.
La extracción masiva de agua dulce provocará la catástrofe anunciada y ese momento cada vez está más cerca. Por lo tanto, ese manantial sólo soportará la mínima extracción necesaria para mantener en su nivel los lucios, caños y lagunas de la marisma. Toda extracción superior a la mínima acabará también con todos los cultivos vecinos. Moreno y Feijoo quieren beneficiar a las grandes multinacionales que controlan el cultivo y comercialización de la fresa disfrazándolo de ayuda al pequeño y mediano agricultor, y a costa de ese engaño indecente esperan arañar algunos votos, pero es bueno recordar que ni las multinacionales ni las trabajadoras podrán votarlos, porque unas y otras son extranjeras en su inmensa mayoría. En consecuencia lo que están pidiendo es que se les bote.