En la última sesión del juicio contra H.D., acusada de asesinar a su bebé minutos después de nacer en Vícar (Almería) en marzo de 2020, las médico forenses han certificado que la pequeña nació viva y que su muerte se debió a un "mecanismo homicida". Durante la vista oral con jurado popular en la Audiencia Provincial de Almería, las peritas detallaron que la niña respiró y no presentaba malformaciones, pero falleció por "asfixia manual", evidenciada por marcas de uñas en el cuello y otras lesiones internas.
La Fiscalía y la acusación particular han reafirmado su solicitud de prisión permanente revisable para la acusada, mientras que la defensa ha pedido la libre absolución o, en caso de culpabilidad, una condena por homicidio imprudente con atenuante de dilaciones indebidas.
Las forenses han destacado que la madre actuó con cierta elaboración mental, descartando un acto impulsivo. Se enfocaron en las lesiones, incluyendo marcas en la boca, que indicaban "fuerza necesaria para causar la muerte a un bebé recién nacido". Además, el informe señaló lesiones cervicales por una técnica de parto "inadecuada".
En cuanto a la acusada, las forenses describieron su actitud poco colaboradora durante la exploración y resaltaron que no se detectó ninguna patología que explicara una impulsión. La acusada intentó ocultar el hecho al enterrar al bebé sin comunicar el nacimiento.
La vecina que alertó a la Guardia Civil y encontró la placenta en una balsa de riego declaró que se percató de que la acusada ya no estaba embarazada y, al confrontarla, esta afirmó que el bebé estaba en el hospital. Tras no hallar al recién nacido, acudieron a las autoridades.
La defensa cuestionó la investigación policial, pero la fiscal subrayó las mentiras de la acusada y destacó ADN suyo en la herramienta utilizada para enterrar al bebé. El juicio concluirá con la deliberación del jurado el próximo lunes.