La campaña electoral para las elecciones municipales y autonómicas del domingo 28 de Mayo está llegando a su ecuador, y los partidos políticos apuran sus últimos cartuchos para convencer a los indecisos. Sin embargo, hay un tema que parece acaparar más atención que el resto: la presencia de terroristas en las listas de Bildu, la coalición abertzale que aspira a gobernar Navarra y está cada vez más crecida en el País Vasco.
El PSOE, que gobierna en España con el apoyo de Unidas Podemos y otros partidos nacionalistas e independentistas, ha sido el principal valedor del blanqueamiento de Bildu, alegando que se trata de una formación democrática que ha condenado la violencia de ETA. Sin embargo, muchos ciudadanos no se fían de las palabras de los dirigentes de Bildu, que han sido condenados por pertenencia o colaboración con la banda terrorista, y que siguen homenajeando a los presos etarras.
Ante esta situación, el PSOE se encuentra en una encrucijada: por un lado, necesita mantener el apoyo de Bildu para seguir gobernando desde La Moncloa; por otro lado, sabe que su alianza con los herederos de ETA le pasa factura en el resto de España, donde pierde votos frente al PP y Vox. ¿Qué hacer entonces? Pues lo que mejor se le da al PSOE: volver a sacar a Franco de la tumba.
Sí, no se sorprendan si en los próximos días el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anuncia alguna medida relacionada con el dictador que murió hace casi 60 años. Ya lo hizo en 2018, cuando ordenó la exhumación de sus restos del Valle de los Caídos y su traslado al cementerio de Mingorrubio. Y lo volvió a hacer con Queipo de Llano, y con el fundador de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera.
Pero estamos en elecciones, y el tema que ha enervado a la ciudadanía es que los socios del PSOE tengan en sus listas a etarras condenados ¿Cuál será el próximo movimiento? ¿Prohibir la palabra "francamente"? ¿Prohibirán que digamos "franquear" una puerta? ¡Y porque no puede prohibir el franco francés, que si no también! Todo es posible en la mente del sanchismo, que utiliza a Franco como un comodín para desviar la atención de sus propios problemas: la crisis económica y social, a Tito Berni que ya parece olvidado, la división interna del Gobierno entre PSOE y Unidas Podemos, Podemos y Sumar, o la cesión ante los separatistas catalanes., el pacto con Bildu (si quiere se lo repito 15 veces, PS dixit).
Pero no nos engañemos: Franco ya no cuela. La ciudadanía está harta de que se les tome el pelo con un personaje histórico que no tiene nada que ver con sus preocupaciones actuales. Lo que quieren es que se hable de empleo, sanidad, educación, seguridad, justicia e igualdad. Y sobre todo, quieren que las promesas se cumplan, como la de no pactar con Podemos, no pactar con Bildu, no indultar a secesionistas. en fin, es aburrido seguir pasando lista de todo esto.
Así que ya saben: si ven a Pedro Sánchez sacar a Franco a pasear en los próximos días, es prueba de que al PSOE le va mal.