El anuncio de Pedro Sánchez de adelantar las elecciones generales al 23 de julio ha provocado un terremoto político que afecta especialmente a la izquierda. El PSOE, que sufrió un duro revés en las urnas autonómicas y locales del 28-M, ha decidido lanzar una opa a los votantes de Podemos y Sumar, la plataforma liderada por la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz.
Los socialistas han cambiado su discurso y ahora se presentan como la única opción progresista frente a la derecha. Su nueva consigna es que "a nuestra izquierda no hay nada" y que Podemos ha sido un lastre para el Gobierno de coalición. Sin embargo, esta estrategia choca con los compromisos que el propio Sánchez firmó con Pablo Iglesias en diciembre de 2019, muchos de los cuales han quedado sin cumplir por el adelanto electoral.
Entre las promesas incumplidas del PSOE y Podemos se encuentran la derogación de la ley mordaza, la reforma del sistema electoral, el estatuto del becario, el endurecimiento de las causas de despido o la ley de libertad de conciencia. Además, el adelanto electoral ha forzado a Podemos y Sumar a firmar un acuerdo de coalición en 10 días, sin tiempo para celebrar unas primarias que garantizaran la participación de las bases.
¿Es este giro del PSOE un intento legítimo de aglutinar el voto progresista o una traición a sus socios de Gobierno y a sus electores? ¿Logrará el PSOE recuperar la confianza de los votantes desencantados o provocará una mayor desmovilización de la izquierda? ¿Qué papel jugará Yolanda Díaz como líder de una coalición que se ha hundido en las últimas elecciones? Estas son algunas de las preguntas que se plantean ante el escenario político que se abre para el 23-J.