La antigua estación de ferrocarril de Almería, una joya arquitectónica diseñada por Laurent Farge, discípulo de Eiffel, es un emblema de la ciudad y un recordatorio de su pasado industrial mitificado. Sin embargo, la reciente decisión del ministro de Transportes, Óscar Puente, de no ceder este monumento a la ciudad tal y como se había comprometido el último Gobierno del PP, y asumido hasta ahora los siguientes socialitas, y en su lugar darle un "uso ferroviario" por parte de RENFE, ha generado una gran decepción, pero nunca podíamos imaginar que acabaría en un pastiche como hemos visto.
La estación, que fue cerrada en 2000 y recientemente reabierta, ha sido objeto de críticas debido a la instalación de casetas para la venta de billetes bastante inapropiadas. Estas casetas, en lugar de mejorar la funcionalidad de la estación, parecen desentonar con su estética y restarle valor a su apariencia monumental. ¿De verdad que no podían haber diseñado algo más adecuado al entorno? ¿Tenía que ser algo tan... "precocinado"?
La alcaldesa de Almería, María del Mar Vázquez, ha expresado su tristeza y decepción ante esta decisión. Ha instado al ministro Puente a reconsiderar su propuesta, argumentando que sería más idóneo darle un uso cultural al edificio. Esta propuesta es lo mismo que muchos ciudadanos reclaman porque ven en la estación un potencial sin explotar para convertirse en un espacio cultural y de esparcimiento.
La estación de ferrocarril de Almería debe ser algo más que un punto de venta de billetes, que era su función en el pasado. Es un testimonio de la rica historia industrial de la ciudad y un monumento que los almerienses valoran y del que se sienten orgullosos. Su uso como una simple taquilla parece una subutilización de su potencial y una falta de respeto a su valor histórico y cultural, pero sobre todo cuando eso se hace de un modo tan poco respetuoso desde el punto de vista estético.
La decisión de darle un uso ferroviario a la antigua estación de ferrocarril de Almería parece ser un paso en falso, o incluso un engaño. Sería más beneficioso para la ciudad y sus ciudadanos si se le diera un uso que respetara y destacara su valor histórico y cultural.