En un alarde de creatividad política, el concejal de Podemos en el Ayuntamiento de Almería, Alejandro Lorenzo, presentó una moción en el último pleno municipal que rozaba la genialidad del absurdo. La propuesta en cuestión, nada menos que un referéndum popular para decidir sobre la cesión forzosa de viviendas de los grandes tenedores a las familias más necesitadas en régimen de alquiler social, ha sido todo un espectáculo digno de una novela de política ficción, aunque con el brochazo gordo chavista del "¡exprópiese!".
Martín de los Reyes, de Vox, no tardó en tomar la palabra para impartir una lección de derecho constitucional a Lorenzo. Con la precisión de un cirujano, le recordó la existencia de un pequeño detalle llamado propiedad privada, un concepto aparentemente desconocido para el concejal de Podemos. De los Reyes, siempre tan atento a las sutilezas legales, equiparó la propuesta de Lorenzo a las prácticas de expropiación en regímenes venezolanos, sin duda un paralelismo exacto que enriquece el debate público.
Raúl Enríquez, del PSOE, anunció la abstención de su grupo, ya que reconoció el problema de la vivienda, pero con la maestría de un buen profesor, le sugirió a Lorenzo que revisara los fundamentos de su moción. Según Enríquez, el Ayuntamiento de Almería carece de competencias sobre este tema, además de no tenerlas tampoco para convocar un referéndum sobre este asunto precisamente por lo anterior. Un detalle menor, claro, que el concejal de Podemos pasó por alto en su entusiasmo por resolver el problema habitacional de un plumazo... ya saben, la base del populismo es dar respuesta sencillas a problemas complejos.
Eloísa Cabrera, del Partido Popular, añadió una pizca de realidad al debate, informando que en Almería apenas hay 200 viviendas en manos del "Banco Malo" o la SAREB, que podrían ser destinadas a alquiler social, y que en todo caso podrían ser las susceptibles de esa intervención propuesta por Podemos. Cabrera, siempre tan pragmática, recordó además que el Ayuntamiento ya tiene planes para construir 150 viviendas sociales más (porque ya ha construido unas cuantas para venta y alquiler en todos estos años). Dos pájaros de un tiro: demostrar la falta de impacto de la moción de Lorenzo y subrayar la eficacia de las iniciativas ya en marcha.
La moción de Alejandro Lorenzo demostró que no se prepara los plenos, y que más allá de insultar a la derecha y la extrema derecha (y a la televisión municipal, a sus trabajadores, a este periodista que firma este artículo... y a casi todo el mundo, porque también lo hace a Yolanda Díaz, o Izquierda Unida... en fin... éste sí que hace amigos), está alejado de la realidad legal y práctica, que ni mira los datos que emplea, ni atiende a las leyes.
Lorenzo podría haber propuesto, por ejemplo, una encuesta masiva, amplia, bien preparada, para conocer las razones por las que quienes tienen varias viviendas no las ponen en alquiler para sacarles un dinerillo, y prefieren tenerlas cerradas y pagando impuestos. Quizá descubriría que temen a la inquiocupación -ni siquiera digo que sea un problema cuantitativamente grande, sino que es su temor personal-, y por tanto podría actuarse sobre ello, o por ejemplo, se podrían arbitrar medidas municipales, autonómicas o estatales, para incentivar la puesta en alquiler de viviendas... pero eso hay que estudiarlo... y no cobra uno lo que cobra en el Ayuntamiento para pensar tanto, que luego duele la cabeza.
Vistos los datos sobre la propiedad de la vivienda en la ciudad de Almería, no resulta aventurado pensar que de llevarse a cabo el ansiado referendum podemita, el resultado sería negativo.
Los grandes tenedores de viviendas estaban temblando ante la perspectiva de una cesión forzosa, ni las familias necesitadas vieron en la propuesta una solución viable. El concejal de Podemos demostró una vez más que, para resolver problemas complejos, hace falta algo más que buenas intenciones y propuestas grandilocuentes.