(Foto: DALL·E ai art).
Esperanza Pérez Felices | Miércoles 26 de febrero de 2025
Imaginemos por un instante la historia de una familia cualquiera, Pérez por ejemplo, que arrastra el peso de una hipoteca. Cada mes, las cuotas parecen robarles la posibilidad de vivir, de invertir en la educación de sus hijos o en mejorar el hogar que tanto les cuenta mantener. Ahora, visualicemos que, de la misma forma que a esta familia se le aliviaría la carga si le condonamos casi la mitad de su deuda al modo de una segunda oportunidad, Andalucía da un paso histórico al liberar 18.791 millones de euros, -un 47,4% de la deuda regional-, aliviando así la "hipoteca andaluza". Esta medida no es simplemente un ajuste numérico; es una apuesta épica y transformadora que pone en marcha la maquinaria del cambio y de la esperanza. Con una deuda total de 39.637 millones de euros, este respiro financiero significa que los recursos que antes se destinaban a cubrir intereses y obligaciones pueden ahora invertirse en lo verdaderamente esencial: educación, sanidad, infraestructuras y, sobre todo, en el bienestar de nuestra gente. Aunque claro, depende de quien gobierne. Mientras el Partido Popular se queda sin argumentos, habiendo rechazado, sin ofrecer alternativas reales, la actualización de entregas a Cuentas por 1.828 millones, el impuesto a la banca por 227 millones, y la carga adicional de 448 millones para el déficit de 2025, esta condonación se presenta como el grito de una Andalucía que se niega a ser encadenada por discursos de austeridad y recortes, y que, al igual que la familia Pérez, decide romper con el pasado y apostar por un futuro para el que se enciende una nueva luz. La condonación de deuda se transforma en un símbolo del poder transformador del Estado, una herramienta que no solo reestructura las cuentas públicas, sino que también reaviva el espíritu de sus ciudadanos. El alivio que se percibe en cada hogar, en cada comunidad, es la manifestación de una política que entiende la vida real de las familias, que reconoce que la política debe ser, ante todo, un servicio a la ciudadanía. Andalucía ha recibido 53.800 millones de euros más durante estos años, en contraste con los recortes de 11.000 millones impuestos en épocas pasadas. Esta diferencia no es meramente contable, es la materialización de un compromiso con el progreso, una apuesta por el desarrollo que permite soñar a lo grande. Hoy, este acto de condonación no solo aligera las cargas financieras, sino que encarna el espíritu de renovación, el impulso para que cada voto y cada acción sean parte de un proyecto común, que trasciende lo meramente económico y se adentra en la construcción de un futuro digno y próspero. Es el momento de dejar atrás la resignación y abrazar una política comprometida con la transformación social, en la que cada ciudadano se sienta parte fundamental del renacer andaluz. Esta es la historia que queremos contar: una historia de superación, de lucha contra las adversidades, y de fe en un mañana en el que las promesas se convierten en realidades palpables. Andalucía renace, y con ella, la esperanza de que cada familia, cada comunidad, pueda al fin escribir un nuevo capítulo en su historia
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