Opinión

Desatado, me dice

(Foto: DALL·E ai art).
Rafael M. Martos | Sábado 05 de abril de 2025
¡Me han pillado! Sí, querida lectora (usted sabe quién es), acuso recibo de su comentario en uno de mis últimos artículos. Me decía usted, con esa mezcla de sorpresa y, quiero pensar, cierto agrado, que últimamente estoy "desatado". Que llevo unos meses que no paro, sacando punta a la actualidad casi a diario, y que le llamaba la atención de dónde sacaba tantos temas.
Lo primero, antes de cualquier otra consideración: GRACIAS. Así, en mayúsculas. Gracias por seguirnos tan de cerca en Noticias de Almería, gracias por leer estas líneas que uno escribe a caballo entre la reflexión y, a veces, el desahogo. Y, por supuesto, gracias por tomarse la molestia de comentar y, de paso, sacarme una sonrisa con esa descripción tan gráfica: "desatado". ¡Casi me imagino con una capa ondeando mientras aporreo el teclado!
Pero su comentario, más allá del halago que siempre supone sentirse leído y valorado, merece una respuesta. Porque tiene usted toda la razón: el ritmo ha aumentado. ¿La causa? Pues mire, no es que de repente me haya iluminado una musa especialmente charlatana ni que tenga una imaginación desbordante (¡ojalá!). La "culpa", si es que hay que buscar una, la tiene la propia realidad.
Vivimos tiempos... ¿cómo decirlo? ¿Frenéticos? ¿Intensos? ¿Absurdamente prolíficos en noticias? Pasan tantas cosas, y tan deprisa, que resulta francamente difícil no sentir la necesidad de comentarlas, de intentar poner un poco de orden (o de compartir el desconcierto, que también es sano). Es una especie de vorágine informativa que nos arrastra a todos, y desde este pequeño rincón de opinión, uno intenta, modestamente, ofrecer alguna perspectiva.
Pone usted el dedo en la llaga al sorprenderse por la variedad de temas. Y es que la realidad es tozuda y poliédrica. Fíjese, sin ir más lejos, en lo que ha dado de sí un único episodio reciente: aquel mitin de María Jesús Montero en Málaga. ¡Parece mentira! De unas solas declaraciones hemos saltado, casi sin respirar, a un encendido debate sobre la calidad y el papel de las universidades públicas frente a las privadas... y de eso ni me ha dado tiempo a escribir ni una línea. Y, de rebote, hemos vuelto a enredarnos (con razón) en la necesaria, imprescindible, defensa de la presunción de inocencia, un pilar fundamental que a veces parece tambalearse en el fragor de la batalla política. ¿Ve? Un solo evento, múltiples derivadas, todas ellas merecedoras de, al menos, unas líneas de reflexión.
Y eso es solo un botón de muestra, porque nada he dicho de la multa a Alvise por el Parlamento Europeo, ni del repugnante olor que dejaba X el pasado 1 de abril, alentado por un cura fascista de El Ejido... Súmele los vaivenes políticos a nivel estatal, las decisiones que nos afectan más directamente en Almería, los debates sociales que emergen y se transforman a velocidad de vértigo, los pequeños grandes dramas y alegrías cotidianas que también son noticia... El "material" para opinar, para bien o para mal, es casi inagotable.
Sí, también, en eso llegó Trump con sus aranceles, y me quedo sin tiempo para comentar lo del Paseo de Almería, o lo que pasa en el Ayuntamiento de Carboneras, que no es bueno, o que matando el relato, solo el 4% de los que cobran el desempleo son extranjeros, o qué está pasando en Almería que la recaudación de impuestos ha bajado un 10%... Y qué decir de Revilla el querellado por el D-Emérito!!!
Así que, querida lectora, gracias de nuevo por su agudeza y su fidelidad. No estoy "desatado" por voluntad propia, sino más bien "empujado" por una actualidad que no da tregua. Mientras el mundo siga girando a este ritmo y ofreciéndonos tantos frentes sobre los que pensar y debatir, me temo (o me alegro, según el día) que este director seguirá intentando ponerle palabras, casi a diario.
Espero seguir contando con su lectura y, por supuesto, ¡con sus valiosos comentarios! Que, como ve, no caen en saco roto.
Un saludo cordial (y un café extra para seguir el ritmo).

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