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Navidad, extraña Navidad
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(Foto: malasombra)

Navidad, extraña Navidad

Por Rafael M. Martos
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miércoles 13 de diciembre de 2023, 08:00h

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La Navidad es una época del año que se vive de un modo especial, independientemente de las creencias religiosas de cada uno. Es como pasa con Acción de Gracias en Estados Unidos, o con la Pascua hebrea o el Ramadán en los países islámicos... es muy difícil si se está allí, no dejarse arrastrar por los sentimientos y sensaciones que despiertan incluso en los ajenos a esas culturas. La Navidad es un tiempo de celebración, de reencuentro, de ilusión, de solidaridad. Sin embargo, cada vez es más complicado entender el sentido de estas fiestas, que se han ido transformando y perdiendo identidad.

Antes, la Navidad comenzaba el 22 de diciembre, con el sorteo de la Lotería, que repartía suerte y alegría entre los afortunados. Ahora, la Navidad empieza el 1 de diciembre, o incluso antes, con el encendido de las luces y el despliegue de adornos y escaparates. La Navidad se ha convertido no ya en un negocio para el consumo desmedido, sino en una especie de gran concurso, en una carrera por ver quién tiene el árbol más grande, el belén más original, enciende antes las luces, o compra el regalo más caro.

Antes, la Navidad era una fiesta familiar, en la que se reunían los seres queridos para compartir la cena de Nochebuena, la comida de Navidad, las uvas de Nochevieja, el roscón de Reyes. Ahora, la Navidad es una fiesta social, en la que se multiplican las cenas de empresa, las quedadas con los amigos, las fiestas en los bares, las compras compulsivas.

Antes, la Navidad era una fiesta tradicional, en la que se respetaban las costumbres y las raíces de cada lugar. Ahora, la Navidad es una fiesta globalizada, en la que se mezclan los modelos y los símbolos de distintas culturas, hasta el extremo de hacernos ver en un cono un árbol, y de que ese cono simbolice este evento.

Un ejemplo de lo que comento es el pasacalles que recorrió las calles de Almería, en el que los protagonistas eran Campanilla y el Capitán Garfio, personajes de un cuento infantil que nada tienen que ver con la Navidad. Es cierto que estas fiestas son vividas básicamente como algo para los más pequeños, y que a ellos eso les gusta, y así debe ser. Pero déjenme expresar mi extrañeza ante todo esto. No digo que esté bien ni que esté mal, ni que haya que dotar a estos días de un ambiente de Misa del Gallo, ni de aliento mañanero a anís, ni de villancicos y zambombas a las puertas de cada casa, ni de turrones y mantecados en la mesa del comedor, ni de belenes... aunque todas estas cosas formen parte de las semblanzas típicas navideñas que están en nuestra memoria colectiva.

Insisto en que no seré quien reniegue de todos estos cambios, porque tampoco es que me parezcan en esencia mal, pero no me digan que no son cada vez más raras las navidades.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia", "Más allá del cementerio azul", "Covid19: Diario del confinamiento" y "Por Andalucía Libre: La postverdad construida sobre la lucha por la autonomía andaluza". Y también de las novelas "Todo por la patria", "Una bala en el faro" y "El río que mueve Andorra"