No me gustan los bandos y por supuesto tampoco las bandas, la situación que estamos viviendo creo que merece pausa, reflexión, contención y moderación. No me identifico con ningún bando y menos en esta situación, que está evolucionando de la polarización al enfrentamiento, con discursos hiperbólicos, con políticos hiperventilando, con pactos de dudosa legalidad, con manifestaciones apoyadas por partidos constitucionalistas pero capitalizadas por fascistas. Todo muy edificante y dando una imagen de nuestro magnífico país, absolutamente lamentable.
El Parlamento de España, está compuesto de los diputados que han sido votados por los ciudadanos, de acuerdo a la ley electoral vigente en España. Por lo tanto, es un Parlamento legítimo y la designación del Presidente de Gobierno se consigue con la mayoría necesaria del Parlamento, por lo tanto la investidura del Presidente es completamente legal y legítima, esto es indiscutible para cualquier demócrata.
Otra cuestión es que los pactos a los que se haya llegado para conseguir la investidura sean pactos realizables o no, según nuestra normativa. Estamos en un Estado de Derecho y por lo tanto habrá temas que se podrán realizar y otros que los mecanismos de nuestro Estado de Derecho evitará que se produzcan, en caso que haya alguna iniciativa legislativa derivada de estos pactos, que contravenga nuestro ordenamiento jurídico.
Pero vamos empezar por el principio, pues como dice el refrán, ¨de aquellos barros, estos lodos¨. ¿Cómo hemos llegado a esta situación de enfrentamiento?
Otro gobierno hubiera sido posible en España, otra forma de hacer política también. Pero los partidos que pretendan ocupar el centro político en los próximos comicios electorales, debe aprender de los errores cometidos por los partidos que han ocupado ese espacio anteriormente y los ciudadanos debemos aprender también y rechazar el indeseable enfrentamiento entre bandos al que estamos asistiendo.
Tanto el PP como el PSOE, han gobernado nuestro país el tiempo necesario para legislar en previsión de los problemas que se podrían generar, nunca han sido capaces de llegar a un acuerdo sobre el modelo territorial de nuestro país, pero tampoco sobre sobre el papel de las minorías nacionalistas, tampoco han llegado a un pacto estable sobre las pensiones y sostenibilidad del estado de Bienestar, no digamos sobre la autonomía del poder judicial, y por supuesto tampoco sobre la financiación autonómica.
Con este caldo de cultivo provocado por la inacción política de ambos partidos, llegamos al escenario actual, donde campan los extremistas, populistas, separatistas y demás ¨istas¨ de ambos extremos del espectro político como Pedro por su casa, arrastrando hacia los extremos a los dos partidos mayoritarios.
Hay que tocar fondo para reaccionar en muchas ocasiones, en este asunto seguramente también, la mayor parte e los ciudadanos, llegarán a la conclusión que los extremos y los populismos no son nunca la solución, todo lo contrario, siempre son el problema.
Lo que más me preocupa de esta negociación para la investidura del Presidente del Gobierno, es el precio de las medidas que se puedan implementar y como va a afectar a la economía de los ciudadanos. Cuando se toman medidas que implican un coste económico, finalmente hay que pagarlo y siempre lo pagan los ciudadanos. Por nombrar una de las próximas partidas presupuestarias más importantes, la condonación de la deuda de las autonomías, supondrá una subida de impuestos con total seguridad, para poder sufragarlo.
En un artículo reciente que publiqué aquí en Noticias de Almería, hacía una relación de los impuestos que habían subido en esta última legislatura, pues adelanto que tenemos otra batería preparada de subida de impuestos para esta nueva legislatura, sin temor a equivocarme.
En definitiva la mejor forma de defender nuestro estado de derecho y nuestra democracia, se basa en hacer reformas de calado que refuercen a nuestras instituciones. Hay que ser firme en esta defensa, pero sobre todo hay que ser propositivos y reformistas para cambiar las cosas, algo que ninguno de los partidos mayoritarios, teniendo ocasiones para ello, han llevado a cabo. Ni con la queja y ni con la confrontación pueden llegar los cambios.
Luc de Clapiers, marqués de Vauvenargues decía ¨la moderación es el estado del alma que es dueña de sí misma¨. Y también considero relevante esta reflexión del Rey Fernando el Católico, ¨Ningún conocimiento prematuro, ningún proceder repentino, ningún salto problemático¨.