La edad media en la que los jóvenes españoles tienen su primera relación sexual ha descendido de 17,7 a 13,8 años en solo cuatro años, según un informe de la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria de Cataluña. Este dato sitúa a España entre los países europeos con una edad más temprana de inicio de la actividad sexual, lo que plantea varios interrogantes: ¿Qué factores influyen en esta tendencia? ¿Qué consecuencias tiene para la salud y el bienestar de los adolescentes? ¿Qué papel juegan la educación sexual y la prevención de embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual?
Los expertos consultados por este medio coinciden en señalar que el adelanto de la edad de inicio sexual responde a una combinación de factores sociales, culturales y biológicos. Por un lado, la entrada al instituto a los 12 años supone un cambio de entorno y de relaciones que puede favorecer la curiosidad y el deseo sexual. Por otro lado, el acceso a la pornografía a través de internet y las redes sociales puede generar una distorsión de la realidad y una presión para imitar lo que se ve en las pantallas. Además, la necesidad de pertenecer a un grupo y de sentirse aceptado puede llevar a los jóvenes a tener relaciones sexuales sin estar preparados ni informados.
Estas circunstancias pueden tener efectos negativos sobre la salud física y emocional de los adolescentes, como embarazos no planificados, abortos, infecciones de transmisión sexual, violencia de género, baja autoestima, ansiedad o depresión. Por eso, los profesionales sanitarios y educativos reclaman una mayor implicación de las familias, las escuelas y las instituciones públicas para ofrecer una educación sexual integral, basada en el respeto, la diversidad, el consentimiento y el placer, que les permita a los jóvenes tomar decisiones libres y responsables sobre su sexualidad.