Poteger la costa frente al Cambio Climático
Por
Moises Palmero Aranda
lunes 26 de abril de 2021, 19:00h
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La regresión de la costa es cada vez más preocupante. Hasta el momento las actuaciones de urgencia con aportes de arena, construcción de espigones, de escolleras han ido salvando la situación, y demostrándonos que luchar contra la naturaleza, en este caso contra el mar, es una tarea perdida, y que las acciones locales, puntuales, los parches, en la mayoría de los casos, encuentran soluciones parciales pero agravan los problemas de otros.
Después de varios años de espera, por fin se ha publicado el estudio encargado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, sobre las Estrategias para la protección de la costa frente al Cambio Climático. En la actualidad está abierto el plazo de exposición pública hasta el 31 de mayo.
Entiendo que nuestros ayuntamientos, después de las reivindicaciones vecinales y la larga espera, se habrán sentido decepcionados al ver las conclusiones a las que se llega. Estarán trabajando a contra reloj para presentar las oportunas alegaciones que cambien el grado de riesgo otorgado a sus playas y les adjudiquen cuanto antes los presupuestos para solucionar sus problemas. Es normal, muy comprensible, todos quieren respuestas y soluciones efectivas, y esta vez la cosa no va a ser tan fácil.
Estarán decepcionados porque lo publicado hasta ahora es el Catalogo de medidas de protección de la costa que se pueden emplear, las recomendables y el tiempo para ponerlas en marcha, que va a depender del análisis de riesgos que se ha hecho de cada unidad de gestión. Si es alto, las medidas son urgentes, si es a medio plazo, el espacio temporal se alarga diez años, si es a largo plazo más de veinte, y si es secundario es que ni se lo plantean.
A pesar de las sensaciones personales, de las imágenes, de las noticias, de las reuniones de vecinos con las diferentes administraciones locales, autonómicas y estatales, en Almería, de las 75 unidades de gestión, el 9% se han catalogado como prioritarias en el corto plazo, el 21% medio, el 65% en el largo plazo y el 5% resulta secundario. Dicho de otro modo, solo en cinco playas se plantearán actuaciones inmediatas. Probablemente con las presiones políticas consigan modificar el riesgo de alguna unidad de gestión y las cifras varíen un poco, pero no habrá muchos cambios.
Para mí, después de leer el borrador lo que concluyo es que no sabemos qué hacer ante lo que se nos viene encima. De las 21 medidas propuestas, el 61% van orientadas a entender y planificar, y el resto a actuar. Algo lógico, pero que no le viene bien a los ayuntamientos porque los vecinos, y el agua, están aporreando sus puertas, día sí y día no, para poder poner sus toallas este verano sobre la arena o evitar que los pulpos no entren al salón de su casa o a los invernaderos. Eso de esperar más estudios no entra en sus planes.
De esas medidas, las más recomendadas como necesarias, que vienen a demostrar las barbaridades que se han permitido, son las de revisar el deslinde y los títulos de propiedad para comprobar si las ocupaciones de la costa son legales o no, y a mi juicio, ir preparando el terreno para despejar el litoral, que es lo mejor que podemos hacer, dar un pasito para atrás.
También recomienda la coordinación entre las administraciones para hacerle entender a nuestro políticos que esto no se trata de salvar su rincón del mundo, sino que el problema es global y si no vamos todos a una, perdemos como hasta ahora, tiempo, dinero y esfuerzos.
Y finalmente, destaca la necesidad de realizar estudios para conocer la disponibilidad de sedimento y cómo gestionarlo, que viene a recordarnos la escasa inversión científica que se ha hecho en este país.
Lo que me preocupa de ese borrador es que la comunicación, participación y educación ambiental, la recomiendan en poquitos casos, pero no le dan ningún valor. Soy consciente de que los educadores sociales no van a solucionar el problema, para eso están los ingenieros, pero sí pueden comunicar a la sociedad lo que está pasando, nuestras limitaciones, lo que se nos viene encima e ir preparándonos para todos los sacrificios que vamos a tener que hacer para alejarnos de la costa.
No se trata de resignarse. Hay que buscar soluciones pero, mientras tanto, aceptemos la realidad que nos ha tocado vivir y planifiquemos la retirada de forma organizada e inteligente. El tiempo de las fotos, del pan para hoy, junto a los espigones y camiones de arena ya ha pasado, ha vuelto el hambre.

Natural de El Ejido, Almería. Licenciado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Almería. Desarrolla su trabajo en el mundo de la Educación Ambiental desde la Asociación El árbol de las piruletas, donde ha utilizado la literatura como una herramienta más de sensibilización.
Es autor y narrador de cuentos infantiles, entre los que destaca El árbol de las Piruletas y Un delfín entre las estrellas (próxima publicación)
Secretos en el Sendero, nueve relatos de misterio donde se mezcla literatura, senderismo y geocaching, es su primera publicación en solitario.
32 motivos para no dormir; Pasos en la oscuridad; Taller de cuentos; 12 caricias; 13 muertes sin piedad; Ángel de nieve; Ulises en la isla de Wight; Crímenes callejeros; El oasis de los miedos; Letras para el camino, El mar, la mar, Relatos Velezanos V son algunas antologías donde aparecen sus relatos.
Colabora en Candil Radio con los programas “La mirada del delfín viajero” y “Letras de Esparto”. En radio UAL dirige y presenta el programa de entrevistas Radio Ecocampus.
También ha hecho sus pinitos en el mundo del cortometraje con El hombre y la flor. Otra oportunidad y su guión “Residuos” fue el ganador del I Concurso de guiones para cortometrajes “Carboneras Literaria”.
Socio fundador de la Asociación Literaria y Cultural Letras de Esparto.
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