El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha demostrado una vez más su falta de compromiso con la lucha contra la violencia machista y su desprecio hacia las víctimas de agresiones sexuales. Mientras el Congreso votaba la reforma de su ley del sólo sí es sí, que ha provocado un escándalo social por beneficiar a cientos de violadores y poner en riesgo a miles de mujeres, Sánchez se iba de escapada a Doñana en el Falcon, sin dar la cara ni asumir responsabilidades.
La reforma, impulsada por el PSOE tras copiar la propuesta del PP, ha contado con el apoyo de los populares y el rechazo de Unidas Podemos, su socio de coalición. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha asistido al debate y ha aplaudido a la ministra de Igualdad, Irene Montero, que ha defendido la necesidad de garantizar la libertad sexual de las mujeres y el consentimiento expreso en las relaciones.
La ley del sólo sí es sí, que Sánchez presentó como una gran conquista del movimiento feminista y una ley de vanguardia que iba a inspirar a otras leyes del mundo, ha resultado ser un fracaso legislativo que ha dejado en evidencia la incompetencia y la hipocresía del Gobierno. Desde su entrada en vigor el pasado octubre, la ley ha supuesto la excarcelación de más de un centenar de agresores sexuales y la rebaja de penas a casi 1.000, según datos del Consejo General del Poder Judicial.
Sánchez, que hace unos días pedía perdón a las víctimas por los efectos indeseados de la ley y prometía poner una solución, ha preferido huir de sus responsabilidades y marcharse a Doñana, un parque nacional protegido al que solo se puede acceder con permiso especial, y con la idea de desenfocar el tema y hablar de la polémica sobre el agua en esta zona. El presidente ha utilizado el avión oficial para trasladarse hasta allí, sin importarle el coste económico y medioambiental.
El PP le ha acusado de pedir un falso perdón a las víctimas motivado por el miedo electoral y le ha exigido responsabilidades y ceses. El PSOE, por su parte, ha criticado que se informe de los violadores excarcelados a causa de la aplicación de esta ley impulsada por el PSOE y Unidas Podemos principalmente, y que Sánchez dijo que era ejemplar e histórica.
Es intolerable que el presidente del Gobierno se burle así de las mujeres y de la sociedad española. Su comportamiento es una muestra más de su soberbia, su cinismo y su falta de ética. Sánchez no está a la altura del cargo que ostenta ni respeta las instituciones democráticas. Su ley del sólo sí es sí ha sido un insulto a las víctimas y un peligro para la seguridad pública. Su escapada a Doñana ha sido una burla a los ciudadanos y un despilfarro de recursos públicos.