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Un milagro verde
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(Foto: DALL·E ai art)

Un milagro verde

Por Juan Torrijos Arribas
jueves 03 de abril de 2025, 06:00h

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Hace unos días, concretamente el pasado martes, sobre las once de la mañana y algunos minutos, viví uno de esos milagros que te hace creer en Dios. Me desplazaba a recoger el coche al taller de los Mellizos, en Alhama, donde le estaban metiendo mano para el paso de la Itv. Un alto en el camino: Lo de la Itv no deja de ser un impuesto más, un robo en este caso sobre el vehículo. Algunos han hecho un gran negocio con estas empresas que salieron del sobaquillo de algún político, y del que trincaron ayer y siguen haciéndolo hoy. Si se contaran cómo se repartieron los puestos de trabajo en su nacimiento. Qué vergüenza de políticos.

Sigamos. Era martes, día de mercado, la plaza llena de gente, tortilla de patatas y tostadas, café con leche y zumo de naranja, que este año, como en anteriores, las están pagando fatal. Y encima te las roban de los árboles con un arte los cacos. Frente al ayuntamiento del pueblo se produjo el milagro, allí estaba, aparcado, con su color verde y sus Guardias Civiles dentro. No me lo podía creer. Pensé en Tices y en la Virgen de la Consolación, y me dije, ha hecho un ¡milagro! con este pueblo. Existe la Guardia Civil. ¡Milagro! la he visto en el pueblo. Me restregué los ojos. Por si estaba dormido. No, estaba despierto, en uno de los puestos del mercado la señora compró bacalao, por aquí están llegando los días de las habas, y con tocino y bacalao…ya se sabe.

No estaba dormido, eran las once de la mañana y llevaba una bolsa con bacalao seco en la mano, por lo que aquel coche que estaba en la puerta del ayuntamiento no me lo estaba inventando, era una realidad, era uno de esos milagros que en los pueblos pequeños necesitamos para seguir creyendo. ¿En qué? no lo sabemos. A veces creo que estamos olvidados hasta de Dios. Ya no mandan ni un cura los domingos para la misa, un diacono, y te apañas. Hasta el cielo nos abandona, lo mismo que Cajamar, que nos anuncia el cierre los viernes de la oficina y la llegada de la unidad móvil. Ya escribiremos de ella. Nos la venden como un gran logro para estos pueblos, serán…piratas.

De los políticos de Madrid ya solo esperamos nuevas subidas de impuestos, que otra cosa se puede esperar de la mano de esa ministra que cuando habla se parece a la que vende frutas y verduras en el mercado los martes, no se olvide de algún control con el seguir teniendo al personal asustado. No piense en el bueno de Bonilla, es de corazón grande, muy grande, pero no parece que esté dedicado a estos pueblos a los que hundió la Junta de Sevilla y alrededores en su día.

¿Qué hacía la Guardia Civil entonces en el Pueblo, si en años no la habíamos visto ni en pintura? Aclaremos, no es del todo cierto lo de no ver a la G.C a lo largo de las doce hojas del almanaque, en la procesión de la Virgen aparecen, vestidos de gala, dando seguridad a la Virgen y prestigio al pueblo. Algunos ya están jubilados, pero quieren honrar ese día a la señora. Estuve tentado en preguntarles si los había mandado el ministro Marlasca por algún misterio que yo no conocía, alguna investigación sobre yihadistas, político corrupto o atentado ecologista gordo contra el parque. Pero no me atreví, y si venían a por mí, y si me venían buscando por alguna multa sin pagar que me ha anunciado Diputación (es una pena Javier Aureliano, pero las administraciones, al final, solo sirven para extorsionar al ciudadano), que con esto de las redes y las firmas electrónicas nos llevan de cabeza. Espere usted la entrada del euro digital, vamos a saber lo que es bueno. Eso sí va a ser control del personal. Presidente, ¿y de las mascarillas qué?