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Y el ganador es…
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(Foto: malasombra)

Y el ganador es…

Por Antonio Felipe Rubio
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afelipeafelipecom/7/7/15
miércoles 12 de julio de 2023, 09:55h

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A pesar de no contender, Vox fue la obsesión de Sánchez. Vox y Abascal fueron las palabras más pronunciadas por el candidato socialista, hasta el punto que Feijóo le recordó que “yo no soy Abascal (…) haga usted un debate con Vox”.

Sánchez quedó seriamente contrariado en los primeros cinco minutos del debate. La excesiva confianza en su desenvoltura dialéctica y manejo del lenguaje corporal quedó eclipsada por un contrincante que intervino con sosiego y, al mismo tiempo, con frescura, aplomo y contundencia. Además, sólo faltó el reconocimiento al buen humor de Feijóo para contrastar con un Sánchez malhumorado y, en varias ocasiones, maleducado y chulesco.

Personalmente, no albergué predisposición alguna a que este debate cosechara nuevos votos por la actuación de los intervinientes; sin embargo, estoy convencido de que Sánchez ha logrado cristalizar el voto de Vox y del Partido Popular. No hay peor estrategia que mostrar una enfermiza obsesión por las “maldades” de la derecha y sus posibles pactos con la extrema derecha. Este comportamiento afianza y otorga mayor grado de influencia e importancia a los que pretendes denostar: no hay mayor desprecio que no hacer aprecio.

Sánchez ha orientado el voto de un gran número de indecisos, que no quieren lo que Sánchez representa. Sánchez demuestra que es presidente por accidente. Es verborrea. Es frentismo. Es, en definitiva, un constructo, un trampantojo y un crisol de manipulación y mentiras variadas y reiteradas. Es un negacionista del dato frente a su particular relato.

Algo ha cambiado el debate. Ya no es urgente echar a Sánchez por sus pactos, mentiras y desaciertos. Ya es necesario porque ha demostrado que es infinitamente peor que Feijóo.

En cuanto al formato mediático, mis condolencias a Vicente Vallés, que confunde la cortesía con el trato de favor. Sánchez ahí no era el “señor presidente”, era uno de los dos candidatos. Por el contrario, ninguna sorpresa de Ana Pastor. El sectarismo y la insidia en la formulación de una pregunta intencionadamente orientada sobre una protesta anti machista en Valencia era el argumento que Sánchez estaba esperando. En ese momento Sánchez acusó un subidón, interrumpía continuamente a Feijóo e insistía en meterle en un jardín abonado por los ideólogos socialistas y la “sexta consorte”. Y es que hasta esa fecha Atresmedia jugaba con éxito el papel del gran negocio de la guerra: unos ganan dinero vendiendo armas y munición (La Sexta); otros, hacen negocio acogiendo a los heridos por las balas de su socio (Antena3).

Parece que el “hospital de campaña” está cerrado por ciertos motivos. Ahora, el grupo mediático prefiere las ventas a las vendas.

Antonio Felipe Rubio

Periodista
Dirige La Tertulia en Interalmería TV